En Zona

viernes, 10 de agosto de 2012

El debate

Por momentos esta realidad nos demanda. Pregunta, interroga sobre ese nosotros, que intentamos mantener a toda costa. Hacer fisuras en el debate homogéneo, tratar de incidir un poco. A lo mejor de eso se trata. De penetrar en algo, que nos somete a tratar de concretar un poco de lucidez acaso. Es entonces que en este relámpago que llamamos vida, ocurren hechos, se amontonan informaciones, se tejen ideas al compás de esa resolución ineludible, que creemos, debe producirse en cualquier momento.
Hago un punto.
Hace unos años, descubrí por accidente a un escritor. Fue a través de Antony Beevor, historiador inglés, que mientras escribía la historia sobre Stalingrado, sobre esa tumba del nazismo, descubrió a este periodista tremendo llamado Vasili Grossman. Allí siguiendo, pagina a página "Un Escritor en Guerra", comencé a juntar piezas. A interesarme por un hombre que desde su actividad en medio de la guerra, era uno de los periodistas más leídos por las tropas soviéticas. Soldados matando y muriendo, que tenían acceso a un periódico.El dato no es menor. soldados leyendo. Que les contaba, les narraba lo que estaban viviendo en ese disparate mayúsculo que es la guerra en sí. Grossman junto con otros no menos importantes periodistas, se jugaban la vida al lado de ellos, en esa lucha encarnizada en contra de los nazis.
Así desde las páginas de "Estrella Roja", Grossman le ponía letra a esta defensa que hacía el pueblo soviético de su tierra, de sus ideas, de su elección profunda en contra del fascismo.
Aquí quiero hacer un alto.
Hitler es el mayor invento del capitalismo para destruir a la Unión soviética. Lo dejaron hacer, le permitieron congregar en torno de una idea demencial, apoyado por banqueros e industriales, una idea de enfrentamiento global en contra del marxismo.
El motivo era destruir la idea del comunismo que desde ese país, cuestionaba ese paradigma profundo que es el de la acumulación capitalista a toda costa.
Vuelvo a Grossman. Leí este libro y comencé a buscarlo. Poco tiempo después se editó la increíble y rotunda "Vida y Destino".
Ahí me descubrí ante uno de los mejores autores soviéticos. No rusos, sino soviéticos, con lo que  esto pueda significar. Libro que comenté a mis amigos, que regalé y que leí con atención y emoción.
Grossman era judío y comunista, pero por sobre todas las cuestiones era profundamente ruso. Después de ser uno de los primeros en penetrar en Berlín junto con las tropas soviéticas, de haber sido un héroe desde su máquina de escribir, de haber participado desde su puesto en la liberación de su patria y luego de buena parte de esa Europa. Contienente este, que hoy, dicen en algunos bares de Londres, por ejemplo, que el capitalismo anda con ganas de volver a una escalofriante escalada bélica, para darle cabida a los millones de desocupados que pululan por ahí y sacarse de encima este excedente de cuerpos que molestan y que demandan cosas a los estados que tienen otras prioridades, otros negocios en mente que ese de andar pensando en sus gentes.
Vuelvo a Grossman. Años después, en charlas de madrugadas con mi amigo de los suburbios moscovitas, lo sorprendí dentro de su inagotable capacidad de lecturas rusas o eslavas. Digo lo sorprendí y a lo mejor este compañero dueño de una amabilidad antigua, me dejó hacer.
Lo cierto es que este fervor inicial mío, se contagió del fervor de este otro y así, terminamos los dos, siguiendo los pasos de este escritor notable y obligatorio.
Grossman como no podía ser de otro modo, fue prohibido por el "Pepe" Stalin. Cayó en desgracia y debió ocultar sus escritos. Dicen, que en los múltiples allanamientos a los que lo sometían, llegaron a quitarle hasta las cintas de las máquinas de escribir.
Dato. En una época, para escribir, los escritores utilizaban, algunos, máquinas de escribir. Teclas y tinta, dejaban la idea colgada de un papel. Este, con el tiempo se tornaba amarillento y después, irremediablemente se perdía.
Vuelvo.
Acabo de terminar, después de mucho tiempo un trabajo monumental emprendido por Vasili Grossman y el también inmenso poeta, periodista y corresponsal de guerra que fuera Ilyá Ehrenburg. Trabajo traducido directamente del ruso por el español  Jorge Ferrer.
"El Libro Negro", que ambos recopilaron y editaron con la finalidad expresa de plasmar en papel, el horror llevado a cabo por los nazis durante la guerra. Testimonios que sobrecogen, que arrasan todo tipo de entendimiento mejor dicho, que permiten descubrir que el fundamento nazi era solamente el exterminio. Desde aquí Grossman y Ehrenburg, juntan las piezas de ese terror llevado a cabo por los defensores de la pureza de la raza. Recopilan para aportar pruebas en el futuro juicio a los asesinos. Toman testimonios de los sobrevivientes, narran el heroísmo de aquellos que se enfrentaron en soledad a este demostración palpable de crueldad. Sabiendo que no es ficción, sino la construcción de un documento, parcialmente prohibido u ocultado durante muchos años, es que este trabajo aporta, la visión desde el otro lado de la crueldad. Es decir, eran judíos, comunistas, soviéticos, pero lo esencial, digo, es que eran hombres y mujeres que debieron enfrentar a solas esta política de exterminio como método en si mismo.
Libro doloroso, que sin embargo presta una formidable herramienta, para intentar descifrar esta realidad que implanta este fascismo de mercado siguiendo la pauta de pueblos elegidos y pueblos desechables.
Cambiaron los tiempos. Son políticamente más correctos. Pero, se refugia en el interior del discurso dominante, que ya existen pueblos inviables.
Hace días, Israel, por ejemplo, acaba de promulgar una ley racial. Dicha ley prohíbe a los árabes denunciar crímenes de lesa humanidad en los territorios ocupados.
O por ejemplo el llamado de Obama a Rajoy en sus merecidas vacaciones, para intercambiar ideas sobre el futuro militar que se desea para Siria.
Tanto Obama como Rajoy, tienen millones de desocupados en sus países como para iniciar la nueva cruzada.
Digo.
Las noticias que vienen de España, son dolorosas. Explicables, pero tremendas. Por haberlas padecido, este país no es mejor. Solamente nos queda acompañar, tratar de incidir en algo sobre una realidad, que como producto de la imaginación, está exterminando aquellos lazos, vínculos sociales que conforman el entretejido social profundo. Por eso creo, que a la hora de buscar culpables, el trabajo debe ser definir el rol de los capitalistas en torno del desguace de un país. El pueblo, solamente carga sobre sus hombros, la culpa de tener la clase dirigente que se tiene.
El problema no son los españoles, sino esos traidores que han comenzado la guerra sin advertirles a las víctimas que ellas, serán la ofrenda al desmesurado apetito de acumulación y robo que están llevando a cabo.
Entonces ni mejores ni peores. Solo pueblos en lucha.

domingo, 5 de agosto de 2012

El famoso plan B

La economía se sabe, es pura narración. Construcción que engorda el relato. Pero en economía siempre se saben los pasos que se dan y los resultados a los que se quiere llegar. Es en definitiva parte del discurso dominante. Por eso cuando la presidenta, en determinado momento de su discurso ante los dueños de ese capital fantástico, que es pura invención para justificar los saqueos de siempre, les dijo, ustedes a nosotros, los peronistas, no nos quieren, pero con nosotros ganan siempre mucho dinero, recreando los dichos, dichos en otro momento por Perón en el mismo lugar. Es decir venía a decirles a estos señores, que no insistan, que ganan mucho desde la nada misma y con el sudor de otros, no el suyo como corresponde.
Por momentos tengo la insensata sensación de presentir, que la presidenta es el único cuadro cabal que hay en esta etapa superadora. Sintetiza en ella misma el accionar político y como siempre es característico del peronismo, en este siempre cohabitan grandezas y profundas miserias. Es una historia desbocada en sí misma y de allí surgen líneas, que se cruzan, que se cambian de sitio sin dejar de lado esa camiseta, que ya nadie atina a definir.
Pienso. Tal vez desde esa distancia en la que estuve estos diez años, no me permiten adentrarme lo suficiente, desbrozar y tratar de entender. ¿Será?
Pero ese ustedes nunca nos quisieron y sin embargo con nosotros siempre han ganado mucho dinero, demuestra desde los entresijos del discurso, una contundente verdad.
En otro momento, creo que dijo peronchos y ahí la sonrisa me atravesó la cara. Peronchos, no peronistas. Vaya que alegría.
Los que ganan dinero en este país desde siempre , los que saben  que ellos, controlan ese juego voraz del juego, de la timba. Los que apuestan siempre, invariablemente en contra de nosotros y encima ganan siempre. Se pusieron a mirar para otro lado. Disimularon una verdad tan vieja como la injusticia.
Ese rasgo entonces. Ese encanto por decir, decirles con una sonrisa irónica, eso. Ustedes nunca nos quisieron, pero gracias a nosotros ustedes la siguen juntando con pala como si nada ocurriese en el mundo.
Vuelvo.
No presiento organización detrás de este momento. No vislumbro, yo, esa sensación de fortaleza necesaria para confrontar desde todos los costados con ese poder que impera. Salvo ella, el resto es grisura, que se espesa y se dispersa al mismo tiempo. Demasiado correctos en su ejecutividad. Distraídos tal vez.
Por nosotros ¿Qué? También los de a pie, nos conformamos con este tranquilo sueño, alguien nos cuida. Ese alguien nos da inclusión, nos cuida. No arrebatamos nada, no hace falta baja desde esa cima, que ella encarna..
Pero insisto, esto es mejor que lo conocido en las última tres décadas. Esto es infinitamente superior a todo los vivido desde los inicios de este periódo democrático.
Vuelvo a la narración.
Toda crítica es relevamiento de la ignomia.
Cumplir con la ley es para los tontos. Nosotros, los ánonimos la cumplimos o tratamos de hacerlo. Los importantes, los dueños de este país jamás necesitaron cumplir con ella. Tengo la impresión profunda, latente, que por ejemplo la corte suprema especula con las próximas elecciones. Es una sensación. Esperan para ver, si Cristina Fernández de Kirchner repite cantidad y  acumulación de votos. Especulan.
¿El 7 de diciembre pasará algo? Cumplirán con la ley Clarín, La Nación y todos sus esclavos felices y sus aguerridos periodistas militantes.
Digo.
Mañana, lunes comienza el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra. Asesinato diseñado y llevado a cabo por la vieja patota sindical, desde su dirigente principal a todos esos perejiles pesados, que han robado elecciones y fondos de su sindicato, dejando como siempre a los obreros, como tarzán, en bolas y a los gritos. Mañana se comenzará a hacer justicia. También y como no podía ser de otra forma, hay policías. Viejos socios de los burócratas sindicales. Hábiles en perder pruebas, en dejar zonas liberadas para que los asesinos asesinen tranquilamente. También y por ahí, andan algunos espías de ese célebre centro de agentes secretos argentinos, que sirven, sirvieron solamente para acrecentar las matanzas del último medio siglo. Agentes secretos de esa especie de "Control", en donde todos son los súper agentes 86.
Mañana entonces, ese saludable tiempo de la justicia comenzará a rodar.
Mariano Ferreyra era un militante de la izquierda argentina. Un tipo que desde su propia juventud luchaba por aquellos que siempre necesitan luchadores a su lado. Era un militante político, por eso su asesinato es un crimen político, la eliminación del opositor con elementos del estado en su ejecución.  Se estaba yendo con los compañeros luego de la concentración en apoyo a trabajadores ferroviarios. Se estaba yendo, cuando los gordos comenzaron a disparar.
Lo mataron.
Pero para entender esto hay que entender el manejo mafioso, ese eje en el cual siempre se han movido los dirigientes sindicales casi sin excepción. Dirigentes apoltronados en sus poderosos despachos, rodeados de guardaespaldas. Armas, dinero. Dirigentes siempre a espaldas de sus compañeros trabajadores. Traidores de clase desde que comienzan a juntar dinero y acumular poder. Enemigos de todo tipo de democracia interna, sujetos al poder económico de los que realmente mandan en este país. Acopiadores de poder, de influencias, de casas caras, de impunidades.
Esquiroles a conciencia. Oligarcas de clase trabajadora, a espaldas de las necesidades de los afiliados a su sindicato.
Por eso, con José Pedraza, dueño de su sindicato desde hace décadas se cumplen de alguna forma esa tradición de apretadas, de amenazas, de vaciamiento del concepto primario, que es la defensa del compañero de ese sindicato. Pedraza, es uno de los "gordos" del sindicalismo argentino. Es uno de tantos.Ahora está preso y mañana comienza su juicio.
Pero vuelvo con esta clase de traidores.
De las entrañas mismas del poder sindical, cuando te dejan solo, te volvés peligroso para el resto. Los sindicalistas saben de esto, tienen en esa burocracia los resguardos suficientes, para prevenirse. No es casual, que un sindicato argentino, por ejemplo sea uno de los beneficiarios del pago de ese bono que se canceló el viernes el "corralito". Especularon con los bonitos durante diez años y hoy cobran en dólares las ganancias. Es que son como la mafia. Van acordes con los tiempos que corren. Se puede hacer negocios, pero de guante blanco. Nada de andar con matones a rastras, con cadeneros y policías amigos. No, no hace falta. Con Pedraza en cambio pasó, lo que siempre ocurre con estos tipos. Se compró una casita de 1 millón y medio de dólares en una zona paqueta de Buenos Aires. Tenía explosivos y armas en su sindicato. Amenazaba y apretaba como siempre. Participó en la destrucción total del sistema ferroviario argentino en el desguace del estado, iniciado por Carlitos Menem. Pedraza es un entusiasta enemigo de los "zurdos", de las izquierdas en general y de aquellos que cuestionan su poder.
Está preso y seguramente será condenado a pesar de ese contubernio entre policías y asesinos.
Pero mañana, lunes comienza otro momento de la historia. Algo que se debe, sin lugar a dudas por el trabajo de aquellos que iniciaron la investigación, fiscales y jueza: Cristina Camaño y Fernando Fiszer y la jueza Susana Wilma López. Ellos identificaron a ocho de los muchachos de la patota sindical. Seis jefes de la policía federal y llegaron hasta el instigador. el gordo Pedraza. A ellos los procesaron.
Un día luminoso de la justicia. Dije. Me emociona y me templa el espíritu, que por lo menos, alguna vez paguen los que tienen sangre en sus manos.
Pienso.
El plan b. El peronismo, el primer peronismo tiene, tuvo ese desborde que era Evita. También tuvo la caracteristica de hacer olvidar esa tristeza ancestral de los barrios pobres. El peronismo sobrevive porque los que formaron parte de el, forman parte de algo que varía siempre por las diversas coyunturas históricas. El peronismo, a lo mejor,  ha vivido siempre más en el odio o la obsesión de los antiperonistas que en la propia adhesión de los propios peronistas. ¿Se entiende?
Siendo muchas cosas el peronismo, no es nada. Por eso y esta fantasía tiene que ver más con el empeño de los antiperonistas, que con el ahínco de los propios peronistas.
Creo, volviendo al tema del principio, que ese supuesto plan b que tiene el gobierno se narra desde la certeza, por mi parte, de la reforma de la constitución. Siempre y cuando, en las elecciones del año próximo se mantega el caudal de votos y respaldos a la gestión perdidencial.
Porque esto, se inscribe en la dolorosa comprobación de este desierto político que es el país. De las fuerzas propias, no hay estamentos que profundicen los actuado por el gobierno. No hay instancias de formación de  movimientos que critiquen y que apoyen. Que salgan a defender o a parar las campañas en contra de lo hecho por este gobierno.
 Por eso, si Cristina fernández de Kichner termina su mandato, ¿quién la sucederá?. Siendo ella, la única que sale a dar la cara, que lleva adelante la propuesta. Pero ella, no baja línea o en todo caso, no perturba esa comodidad peronista que vivimos mansamente.
Porque para el peronismo no hay que luchar. Todo se derramó desde el estado desde 1946. Las conquistas sociales fueron otorgadas antes que arrancadas a los gobiernos de Perón. Solamente se luchó durante los 18 años de proscripción y no todos los peronistas lo hicieron.
Salió el sol este domingo.
 Un buen momento para dedicarme a la lectura de una novela, que según la voy recorriendo, me sigue asombrando. Leopoldo Brizuela consigue con "Una misma noche", una narración que conmueve desde lo más profundo.Como un entretejido en torno de un cuaderno de notas, el escritor junta dos historias ocurridas en la misma calle de su barrio de la ciudad de La Plata. Un hecho ocurrido durante la dictadura y otro , que sucede en el presente. Los dos, tienen ese grado de violencia y esa sordidez que nos acompañó durante años, largos años. Pero también Brizuela narra, describe el miedo. La complicidad surgida desde ese mismo miedo, que convirtió en cómplices a muchos de los ciudadanos de este país. Me quedo varado entonces, mientras el solcito calienta mi romero y mi albahaca balconera. Mientras la ciudad se entrega a esa especie de palpitación, que solamente se percibe los días domingo. ¿Tenemos conciencia de nuestra propia cobardía? ¿Somos sujetos que describen esa cobardía? Retomo esta idea, que se me derrama desde esta inteligente novela que inquieta con sus conclusiones, esas que siempre son propias. La lectura me permite luchar contra la desesperación. Desde siempre, desde muchos antes que pudiese descarnar lo que me decían los autores. Entonces, me quedo con la sensación de haber tenido la oportunidad de leer un buen libro, que ganó un premio español y que seguramente se puede conseguir en Madrid para que mis amigos puedan compartir conmigo esa sensación común de descubrir una buena novela y un buen escritor, que siempre andan haciendo falta en todo el mundo sin duda.
Y me voy.
Para ello, hago sonar un disco también perfecto de un irlandés que desde siempre me ha acompañado, en las buenas y en las malas. Eso ya es más que importante.
Van Morrison, sumando y sumando músicas. Discos improbables, algunos notables y otros no tanto. "The Philosopher's Stone", del cual creo que algún momento ya he hablado, es una de esas rarezas aparecidas, aquí durante el reinado de Carlos I. Cuando nos invadían de todos lados con el consumo fanático y frenético. Cuando el dólar era lo mismo que un peso. Bueno, me pierdo. Sigo. Disco doble. Trabajo que suena a la edición de extras, de cortes que quedaron varados en la espera de un trabajo mejor. No lo se. 25 canciones inéditas y versiones alternativas a por ejemplo: "Real, Real Gone", "Wonderful Remark"o "Bright Side of the Road" el resto de las canciones nuevas tienen fechas que van desde 1970 a 1998, descartadas, arrojadas a ese cajón que los artistas tienen siempre a mano. No obstante esto, el disco suena como una obra compacta, una especie de sonido ideada por este músico como un trabajo en sí mismo. Disco que por otra parte, suena hoy, como grabado ayer nomás.
El viejo Van, cantando desde ese costado de la búsqueda. Dicen los que saben, que por ahí anda dando vueltas una tercera parte, Será cuestión de conseguirla y seguir con esta rabia de vivir que a veces y cuando sale el sol, suele arrebatarme.
Suena el viejo Morrison y la las ventanas se llenan de música. Mis vecinos, soportan por su bondad y por que son buena gente.
A veces me asalta la idea de estar escribiendo mensajes. Un pequeño diario de avatares y otras creencias que me asaltan. Soy lo que escribo. Soy esta lengua que habla.
Presiento que arrojo mensajes al mar dentro de una botella. Que todo sigue según su acostumbrada inercia y que yo, desde un costado elijo ese decir.
Vuelvo.
A la hora de pedir, pido como cabeza, renegado y descamisado, que si reforman la constitución, saquen ese artículo en donde Alfonsín y Menem, explicitaban que se habrá de alentar la inmigración proveniente de Europa. Quiten ese artículo porque da vergüenza. Nada más.
Un abrazo y a no perder las esperanzas.




sábado, 4 de agosto de 2012

Días grises

Ya se sabe, cuando llueve en esta ciudad llueve en serio, de forma terminante. Profunda y hasta monocorde. PEro es una de las caras de Buenos Aires. Todo se transforma, se empasta y se torna difícil cualquier movimiento. Agosto parece que viene cargado de aguas.
Me preparo mate, miro por la ventana, Atlanta juega de local, al lado de mi casa. Son pocos, abnegados y sufrientes, dan ganas de acercarse, ingresar y aportar su voz en tanto pataleo. Tanta camiseta con los colores desteñidos, tantas ganas. En fin.
Me quedo en casa. Miro porla ventana los techos que me rodean. Me dejo estar. Me vuelvo y revuelvo entre mis libros, algo que me entretenga, que me enseñe, que me obligue a pensar.
Salir de este formato de la política. Dejarme estar, poner música y recordar, por ejemplo momentos. Es infalible, me acabo de quedar sin cigarrillos. Puteo.
Reviso cajones, bolsillos, vuelvo sobre mis pasos. Esto de ser lúmpen tiene sus cositas. Ahora ser fumador, es como la peor de las maldicones egipcias. Parias de toda latitud.
Me digo, acaso no soy yo y mi propia muerte. En resumidas cuentas. Debo dejar de escribir, aventurarme hasta la china de la otra cuadra, que siempre tiene una sonrisa especial para mí. Disparates.
Vuelvo.
Menos mal que volvió el campeonato de fútbol. Mi vecino volverá a sus orgasmos goleadores y sus aullidos correpondientes. Se calman las aguas, todos vuelven a estar un poquito más contentos. Se dejaran llevar por este formidable negocio y volverás las especulaciones referidas a este deporte. Como será, que ni siquiera las olimpíadas consiguen despertar la líbido de los alicaídos porteñitos. Nada. Fútbol y cerveza y a otra cosa mariposa.
Con cigarrillos, mate la tarde promete valer la pena.
Me he prometido, hoy, desencontrarme con la política, que llegado el punto se hace indescifrable, una especie de laberinto  en donde, yo, por esas cositas me pongo un tanto confuso, desrodenado y encima el resto, no ayuda en nada.
Me quedo con esta tarde, en donde la música invade todo. En donde no salgo ni me interesa la ciudad. Me quedo bajo techo, disfrutando de ese asueto que me otorgo, que me deja contento por mi elección.
Quedan para otro día las decisiones si es que las hay. Me alejo de las noticias y me quedo disfrutando de eso que se llama vagancia pura y dura.
Anuncian lluvias. Seguirán por lo menos hasta mañana.
Arranca entonces esta banda de sonido, que me armo y que me gusta siempre. Chico Buarque y María Bethania "Ao Vivo", disco de más de treinta y pico de años. Música del Brasil, apropiado para el humor, el buen humor, ya que esta grabación es clave para tratar de entender el momento en qué se grabó en Brasil. Chico Buarque estaba en una especie de limbo. Estaba prohibido y no lo estaba del todo. María Bethania no, su hermano Caetano Veloso, entraba y salía de esas listas. Entonces, ella. sumó su nombre, dicen los que saben la historia de este disco, que esto de alguna forma posibilitó la aparición de Buarque en un concierto. "Ao Vivo" es un disco que suma voces, dos formas de interpretar una música, que de siempre siguió avanzando.  Años antes Buarque y Caetano, habían grabado también un disco memorable en vivo. Disco imprescindible, aquel y este para recorrer un tramo de la cultura popular del Brasil, país con una tradición y un fervor volcado a su cultura, que fundionó como una especie de faro en medio de lñas tinieblas.
Pero este trabajo de los dos, es una prqueña obra de arte al servicio de ese saber profundo y noble, que los dos han ido entregando a lo largo de los años.
Disco justo, para un día sábado como hoy, nublado, ventoso con vientos del sudeste y agua que viene de arriba.
Subo el volúmen y me quedo haciendo la plancha mientras se oscurece todo, mientras los muchachos de Atlanta dan por fnalizada esta especie de misa pagana en donde todos ponen sus dineros y algunos, se frotan las manos por el negocio.
Transcribo.
"Asisten hombres y mujeres, el método (no la finalidad, porque si lo fuera pasaría al terreno de lo decadente) es el exhibicionismo, el medio es la excitación, el fin último la procreación. Las hembras se higienizan y van al cine o al teatro (que son también lugares convencionales, pero que a su vez complementn otros sistemas) donde tiene lugar un curioso fenómeno: besos, amores idealizados, fetichismo de diversos órdenes, homosexualidad sugerida inconcientemente (que hace las veces de excitante) preparan a las hembras y a los machos para penetrar en un estado psíquico particular; la excitación conciente o inconciente, da a las personas un aire nuevo, renovado, que promueve a su vez excitación en la parte contraria. A la salida del cine o teatro, van al sitio convencional y se pasean..."
Juan José Saer fue y es, para mí, uno de los mas grandes y notables escritores de este país. Las líneas anteriores corresponde a la última edición de algo así como el fondo Saer. Escrito antes de 1960, muestra el inicio de un largo camino emprendido por este escritor, que murió en 2005 y que dejó una obra apasionante y talentosa. Saer,  es esa voz, que cuando uno la encuentra no la abandona. Es ese momento de magia en el que la literatura te abre puertas, te formula preguntas y termina siendo parte de uno. Respetado e ignorado, consolidó una de las etapas ficcionales más intensas de nuestra narrativa. Aunque viviera en París y haya muerto en Francia, Juan José Saer, fundo una manera. Y esto no es poco.
Acaba de salir "Papeles de Trabajo" Borradores Inéditos. El primero de cuatro tomos, que anuncian lo que dicen. Son borradores, su mecánica propia en el acto creativo. Modos que merecen observarse detenidamente, leerlos para descubrir esa soledad que rodea siempre todo acto creativo. Saer, se sabe y no seré el primero en descubrirlo tuvo una producción fuerte, prolífica. Entre estas páginas están sus características singulares, potentes.
Cuadernos guardados durante toda una vida. Allí, como en un interminable diario de a bordo,el escritor iba buscando, amplificando su ritmo, su tono. Anotaciones, poemas, ensayos de ensayos, recorridos de un escritor que entregó una de las obras más compactas que haya dado este país. Un escritor notable, querible y con un mundo propio, que al leerlo, al recorrerlo, el asombro se adueña de nosotros.
Libro entonces inobjetable. Libro que muestra las pautas del trabajo de este escritor esencial y necesario, por lo menos para mí. Saer merece la pena ser leído siempre, ser descubierto a cada paso y volver sobre él también a cada paso.
Se termina el sábado.
Llovizna como aburrida la lluvia. No es gran cosa, pero marca el ritmo de este sábado.
 Cambio la música, los vecinos a veces se inquietan conmigo y mi manía de la música. Debo estar loco o sino, bordeando ciertos horizontes. Lars Danielsson y el polaco Leszek Mozdzer tienen serios problemas. Uno de ellos, es que son casi tremendos a la hora de hacer música. "Tarantella", es uno de las cuantos en los que han colaborado juntos, aquí suman otros músicos y conmueve escucharlos hacer una obra de arte. "Ballet"; "Across the sun" y la introducción de "Traveller's Wife" o la propia "Tarantella" son pequeñas lecciones de como hacer gran música sin despeinarse casi. Disco perfecto, música perfecta para diagnosticar el fin del día. Para esperar las lluvias y tratar de crecer, porque de eso se trata siempre. De tratar de abrirse la cabeza y dejarse llevar por esas pasión sincopada que es la música, que es esa ruta que nos permite soltar amarras entre tanta mediocridad y tanto palabrerío intencionado.
Un trabajo exquisito, que avanza sobre una forma de construcción de la música. Son músicos que desde
 ese inocultable talento construyen muros de sonidos capaces de alejar, por un momento nada más, esa sensación de hartazgo que vamos portando en esta modernidad.
Digo.
Bordeando, casi con disimulo lo políticamente correcto, hoy no hablo de lo de siempre. Me dejo estar. Oscurece y es sábado por la noche. Me dejo llevar por mis fantasmas personales y espero días mejores, mientras tanto y silbando bajito me voy acomodando en esto que llamamos vida. Estoy en un país desconocido por mí, aunque nos entendamos, se que falté muchos años y soy una especie de turista casi, casi accidental. A lo mejor siempre seré un turista y ya creo que no tiene importancia. No tomo distancia ni soy ajeno, sino que mis tiempos ya van por otras sendas.
A lo mejor, este estar aquí sea la palabra, la que me habla, la que me dice y esto, sea, es, el precio que pago a sabiendas que no hay otra manera.
Ya se sabe, llueve y me preocupan cuestiones que a nadie suelen preocuparle. Pero es una cuestión de elección y cuando uno lo hace, sabe, que las elecciones son actos de soberanía personal e irrdecutibles.
En fin, cosas que se me ocurren hoy sábado en el degüello de la tarde, antes de las sombras.
Un abrazo.




viernes, 3 de agosto de 2012

Los vientos rojos de agosto



Vengo complicado. Todo es un poco confuso. Ando nombrando a mi gato y ni siquiera tengo uno. Se me mezclan papeles, trámites que no quiero hacer, encontrarme con un lugar, mejor dicho reconocerme en un lugar. Explicar. Se trata de explicar. Siempre se ha tratado de lo mismo. De explicar, trenzar la soga, hasta el propio silencio, buscando una pequeña pista, un pequeño rastro.
Mi amigo que vive en Moscú, pero es de Jaén, de esa España profunda y reprimida con fuerza y ferocidad por los fascistas, especie de aceitunero altivo, me pregunta sobre el peronismo.
Cómo explico el peronismo si ni yo mismo lo explico. Ni yo mismo puedo hacerlo o quiero hacerlo. Si ni mi hija, me entiende y clausura la conversa con este viejo, con el gesto de pensar: ¡Pobre tío, delira como simpre!
Pero, a mi amigo moscovita, le pido, que por ejemplo  me explique la españolidad, por su parte o la monarquía y esas cosas y después vemos como enderezamos la discusión.
Me distraigo de mis dolores. Implacablemente he luchado y lucho, por no ser ese tipito reaccionario y contumaz, que siempre vislumbré en el acceso de la vejez de los otros. Esa especie de dueño de la palabra, de la historia, del aire y de los mosquitos que lo surcan.
Implacable, dije. Más bien solo, construyo otro. Me construyo en oponerla a la vejez de guardian de pabellón, en que caemos todos o casi todos cuando doblamos la esquina y nos convertimos en seres invisibles para el resto.
Por ejemplo, en ese momento, los hombrecitos dejamos de ser vistos por las mujeres y eso, a nuestros egos de machitos portentosos y depredadores nos viene fatal.
Pero me voy del tema.
Mi memoria es solamente un compedio de cosas. Practiqué el horror, como muchos y ahora por fin trato de olvidar, no de perdonar, pero si olvidar ese dolor rastrero que a veces me sobreviene.
¿Cómo explicar?
¿Qué creíamos cuando pensábamos que un general, amigo de Franco y protegido por éste, iba a venir al país a llevarnos de la mano hacia el socialismo nacional? ¿La patria socialista? ¿Eso?
Eso era también una parte del relato peronista. Algunos, pensamos, quisimos creer, que por ese lado, llegábamos a la revolución. A tomar el cielo por asalto.
Es como, cuando sos adolescente y te mata que te metan los cuernos. Después aprendés a vivir con ellos, a convivir y darte otros pasatiempos en vez de sufrir.
Eso podría ser el peronismo.
¿En realidad importa?
Ser esa especie de viudad perenne. De saber que el calendario marca la puerta de salida. Que en pos de esa felicidad colectiva, uno dispone de su propio cuerpo y nada más, para que ese torrente siga su curso y lo pone, al cuerpo y con el todo lo que lo rodea.
Digo.
Hace días se cumplió un nuevo aniversario del asesinato de Rodolfo Ortega Peña, peronista, asesinado en democracia por una banda de policías y mercenarios, que también eran peronistas.
Era diputado, abogado, historiador y periodista. Un peronista asesinado por otros peronistas.
Lo esperaron en la calle, cuando bajaba de un taxi junto con su compañera, los asesinos abrieron fuego. Era el 31 de julio de 1974, Treinta días después de la muerte de Perón.
Ya era tierra de nadie. Este país y el la política.
Hoy es demasiado fácil y demasiado cómodo realizar análisis, tomar partido y descubrir errores. Hoy es fácil dictar cátedra sobre aquellos años de sombras. Estábamos con el barro hasta las verijas. Tratando de comprender.
Eso, esto también era y es el peronismo.
Menem, elegido democráticamente y rematador del país al mejor postor, también era y es peronismo.
Me desordeno.
Busco palabras y me encierro en ese laberinto de pasiones que es todo este territorio que me rodea. Llueve y sigo pensando en los que están fuera, en los que no tienen techo. Los que viven bajo cielo abierto. Entonces la lluvia ya no es tan buena.
Escucho un tema de una banda querida y de golpe me dice que todo preso es político. Y es cierto.
Entonces  pienso que de todos esos lugares lejanos a donde nunca fuí soy yo mismo. Me inquieta descifrar ese yo que soy o debiera haber dicho "eso" en lugar de ese.
Vuelvo al "pelado" Ortega Peña, fue único de los diputados de ese período que no juró por la biblia ni por la constitución de este país pasteurizado, juró solamente por la sangre derramada de los combatientes contra la dictadura caídos en combate.
Lo estaban esperando. El y creo que casi todos lo sabiamos.  Lo asesinaron en plena calle, fue le primer atentado firmado por esos otros peronistas llamados la Triple A.
¿Entonces el peronismo es un estado de ánimo? No lo se.
Como en este país nunca hubo una izquierda decidida, cabe pensar que el movimiento proletario es el que transita los caminitos del peronismo.
¿La izquierda? Siempre con la derecha. Siempre apostando por tésis superadoras y apoyando a la derecha para oponerse a ese "bonapartismo" que es el peronismo. Apoyan las dictaduras, a los dueños de las tierras, a los empresarios, a los antiperonistas y siguen apostando por ese deseo perpetuo de querer tener pueblo, cuando el pueblo es de otros.
¿Y en europa? Lo mismo. La izquierda fue una ilusión que costó demasiada sangre y dolor y hoy, no es nada más que un recuerdo, entrañable, doloroso y casi molesto.
La izquierda, pasa por el peronismo. Por una de esas múltiples caras que portamos los peronistas.
Pero acaso ¿Qué significa ser argentino?
Pienso.
Acabo de terminar el notable y necesario trabajo de Mílciades Peña, escrito allá por los finales de la década de los cincuenta. Peña era un historiador de izquierdas, un troskista que decidió demoler las mentiras en torno a nuestra historia. Un intelectual, que sufrió silencios y denuestos. Un señor, que desde la vereda de enfrente de lo que era el peronismo, no dudó en pedir armas para defender el gobierno de Perón durante el golpe del '55, no porque fuese un convertido, sino porque entendió que lo que venía después era terrible. Pidió defender un gobierno, que muchos incluso su jefe optaron por no defender, es decir el conductor de este movimiento enloquecido, abandonó a sus seguidores, dejó la lucha y los que quedaron debieron arreglarse. El jefe en cambio abandonó.
Cosas que tiene el peronismo y por sobre todas las cosas, cuestiones que algún día debemos saldar los que nos llamamos peronistas.
Pero sigo con Milcíades Peña y este hecho de justicia que es esta reedición necesaria.
Peña se suicidó a mediados de los años sesenta. Dejó esta obra obligatoria y plena de talento. No es la historia oficial que enseñan todavía hoy en escuelas y facultades. Es el análisis hecho sobre una realidad escamoteda a todos nosotros, en contra de esa historia perfecta y carente de sentido que nos han hecho creer. Historia de libro de textos escolares, de revistas infantiles.
Seguramente  ahora que esta de moda revisar la historia,  es importante tratar de darle un marco más adecuado e inteligente para estos tiempos que corren. Ahora que todos son políticamente correctos, es justo que tengamos acceso a esta historia investigada por Milcíades Peña. Encontrar las razones sobre los orígenes de este país, dentro de un análisis profundo y completo, la desmitificación de tanto bronce en tanta plaza.
Peña recurre al humor en muchos momentos, para destrabar discursos momificados y puestos adrede para justificar lo injustificable dentro de las marañas de mentiras, que las clases dominantes nos han hecho creer dentro de las fronteras de este país.
El libro por si no lo notaron se llama "Historia del Pueblo Argentino" y vale la pena comprarlo y tenerlo y por supuesto leerlo atentamente. Es un acto de justicia. 
Me paro.
¿Será por eso que puse la foto de Woodstock al inicio? Estoy contradictorio, sueno a asueto a mí mismo. Sigo mirando llover. Me distraigo. Mi vecina es una chismosa irreducitible. Pobre. A lo mejor le divierte ser así y censurar, perseguir y escupirle el asado al de al lado. Me intercepta en el ascensor y me interroga siempre. Se cuece en agua tibia. Saca su perrito, pero cuando llueve lo lleva en brazos, no sea que se le moje.
Vuelvo. A lo mejor soy peronista por esa salvedad de estar en contra. Entonces seré esa mezcla de anarco peronista. ¡Bah! Nada.
Puse la fotito de ese festival, porque ahí hay algo mío que todavía late, que me hace ruido como dicen los porteñitos de bien. Prefiero late.
Látido. Las cosas que laten son siempre más interesantes que aquellas que solamente hacen ruido. Me parece.
Puestos, en este país son todos peronistas. Están los que lo saben y están aquellos que no lo saben. Pero en el fondo todos son peronistas.
Supongo que cuando me haga con un gato, de esos callejeros, maulas y malhumorados, podré conversar con el sobre este presente superador que vive este país en lo político y así juntos, como una madeja de lana, iremos desenrrollando estas preguntas arteras que me hago.
Y se que estoy difícil. Se pagó lo que se debía y todos festejan. ¿Qué festejamos? Que podemos seguir pagando. Yo en el fondo, casi que no tengo nada que festejar. Pero me dicen por ahí que es el día de la independencia económica.
Lean a Peña. Hagan caso. Lo van a agradecer.
Estoy difícl decía. entonces elijo una música acorde con mi estado de ánimo.
The Flaming Lips, un grupo difícil como yo hoy. O mejor dicho raro. También como yo hoy. No figuran nunca en ninguna de esas listitas oficiales que tanto hacen transpirar a las niñas en su codiciada exaltación. No, The flaming Lips, es una banda casi secreta. De esas que estimulan ciertos sentidos. "The Flaming Lips and Heady Fwends", una especie de disco homenaje, en donde ellos los Flaming tocan sus canciones y otros interpretan esas mismas canciones. Disco que no goza de ninguna difusión, de ninguna recomendacion de amigos, parientes o farmacéuticos, pero que tiene la rara habilidad de potenciar ese ánimo rebelde. Porque se trata de eso, de buscar siempre ese sitio en donde no estamos. De reconstruir esa parcela nuestra de opositores a toda domesticación, de ser menos sensatos y menos vírgenes. Si lo quieren es un disco extraño, raro y todas esas cuestiones que siempre tenemos a mano para objetar todo aquellos que está domesticado, lo que va contra corriente y lo que termina siendo, una especie de pasaporte para seguir creciendo.
Me gustan de casi siempre los Flaming. Siempre sentí que esa opción que ellos hicieron con su arte, era ruptura, de manejarse desde los márgenes y desde allí, buscar.
Raro.
Eso es todo este día.
Una acumulación de inquietudes, que me ronda desde hace semanas. Sentimientos encontrados, discusiones parciales conmigo. A lo mejor y contradiciendo lo dicho antes, al sitio que menos me interesa ir es a mi mismo. A lo mejor.
Ahora que todo derrocha militancia, que todo viene cobijado en ese estímulo, me doy cuenta de los años que tengo. Digo militancia, pero no la descubro. Fervor. Puro corazón. Pero faltan palabras. Falta ese tramo de intención, ese grado de avance sobre la realidad. No percibo intención de modificar esa realidad. A lo mejor son sensatos estos militantes a lo mejor  esa militancia se recrea en una cierta sensatez, en ese manejar tiempos de distinta forma.
A lo mejor estoy viejo y pido o pienso ridiculeces a manos llenas.
De todas formas, es agosto y agosto siempre vino colorado.
¿Tratar de explicar? Para que, si en el fondo ni nosotros podemos hacerlo. Los otros menos. Mi hija ni por asomo, mi amigo que vive en un país lejano, menos.
Y encima peronismo de izquierda.
Porque si soy peronista, soy de izquierdas, si esto quiere decir algo, que ya no lo se.
Hago un quiebre.
Esto si no es un oxímoron le pasa raspando a cualquier tipo de definición. Por si no lo saben, acudan al diccionario y acudan en mi ayuda a la hora de seguir explicando los pajonales que son este país indómito y afable.
Pero, mi corazón sigue teniendo un lugar preferencial para esta mujer, que galvanizó a muchos, cuando esos muchos quisimos cambiar las cosas para un mundo mejor. Por eso dimos la vida, fuímos desaparecidos, torturados y silenciados.
El resto, es solamente la rutina de la historia contada por traidores, asesinos a sueldo y viejas pacatas y cornudas a sueldo de sus maridos.
Eva Perón, sigue siendo y a pesar de lo trabado de mi pensamiento, el único márgen posible para tratar de modificar ese viejo y ya descolorido cuadrito de la injusticia social, política y económica que sigue imperando en buena parte de estas pampas.
Porque era mujer, hija natural y valiente.
¿Será agosto? ¿Será?


jueves, 2 de agosto de 2012

Esa vieja manía

A veces me canso de tanta palabra. De tanto transitar lugares comunes, de aceptar como válidas los dichos en torno de una cuestión. Encuentro una vieja foto y de ahí arranco con estas manías antiguas que vienen de siempre. Me recuesto contra la ventana y dejo que sigan con esa forma aciaga de llenar de palabras tanto espacio. Jubilan las metáforas de tanto darle al parche.
Miro la foto,de una pareja comiendo al costado del camino. Pienso. La vida siempre ha sido otra cosa. La vida transcurre por campitos siempre libres, como liebres.
Reviso diarios, blogs, leo, trato de formarme una idea. Presiento que existen discusiones sin darse. Que nos hacen pasar como cuestiones profundas peleas entre dos. Que se juega la libertad de prensa, mientras el cartonero, ese que tira cun carro a pura tracción sangre, sangre de él, por supuesto, sigue pasando por la puerta de mi pisito de Villa Crespo, avanza en la diaria, buscando ese peso, ese mango, esa moneda necesaria.
Mientras pasa, siguen haciendo cifras. Construyendo, ahora le dicen relato, palabra a palabra, el coro de aduladores. De unos y otros. Se tapa la pregunta y por supuesto se pierden las respuestas. Así mientras unos descubren qué utilidad se les da a los presos en ese tiempo eterno que tienen, otros callan las torturas a que son sometidos los mas desclasados. Porque una cosa es uno como preso, yo por ejemplo, y otra, aquel que está último en la cola de esta vida. La suerte no es la misma, tiene diferente color de piel.
Ser pobre es un delito y si encima, sos de ese color detestado por el poder, estás frito angelito!
Se sigue torturando en la cárcel, en la comisaría.
Excluyen de los debates, que toda tortura es siempre política. Porque los derechos humanos no son otra cosa que universales. Se tortura, no importan mucho los vientos que crucen este país. La tortura sigue siendo el privilegio que los burócratas ejecutan en nombre de los dueños de este país.
En un país como este, hoy, en donde se discute de todo. Se toma posición, embanderados y gritones, nos preparamos para una guerrita.
Así desgajamos tiempos. Pero, noto, falta algo. Esa fraternidad de tratar de entender políticas. De poder criticarnos y exigirnos, esa línea de pensamiento audaz, que nos de políticas también audaces. Descifrar que falta algo en estos tiempos de rarezas acumuladas que somos, que soy como argentino si es que esto quiere decir algo.
Falta política para organizar. No, no la hay. Ni siquiera sirve como refugio los nombres de los de la foto de arriba. Se avanza un poquito para que percibamos un cierto movimiento, apenas una ondulación en el aire. Siguen intactos los resortes de los otros. No convocan desde la discusión sino desde los hechos y por ahí se pierden retazos, se dejan flecos. Se acumulan intenciones, buenas algunas, otras a veces no tanto.
No se critica desde dentro. La crítica la hacen los enemigos de siempre. Los del palo, aceptan, otorgan y callan.
A lo mejor habrá que comenzar a pensar que el peronismo nunca fue algo revolucionario, si algo que revolucionó la forma de lo político, la palabra que nos hace. También esto es obligarnos a pensar algo, que en su momento, fue nuestro. Cuestionar.
La discusión es posible. Es el mecanismo obligatorio para darnos una política. A contrapelo de ese mismo esquema político que somos. Porque la discusión la hacemos nosotros, yo, o lo hace la derecha y sabemos de qué se trata esto de discutir para los muchachos de la veredita de enfrente.
Digo.
Me cuesta entender por momentos estos caminos. Creo, que hacen falta descargarnos de cierta religión que nos viene desde hace mucho. Descreo de los guardianes de esa palabra, que niega discutirle el poder al poder desde la misma idea. De avanzar aún cuando no son tiempos de avances. Entonces, uno descubre que aquellos traidores de clase, esos dirigentes gremiales que han traicionado a sus compañeros de clase, como método en cuanta oportunidad tuvieron enfrente, comparten hoy, con uno, los mismos acuerdos coyunturales políticos, sabiendo, que más temprano que tarde volverán a traicionar.
Eso es comerse un sapo. Tragarse un sapo.
Ya lo hicimos con el viejo general de derechas que fue Perón en su momento.
Hay que recordar.
Se apoya entonces a este capitalismo social que siempre fue el peronismo. Otro sapo.
Es que esto siempre fue el peronismo. No una instancia de arrebatarle el poder a la oligarquía, sino la de disputarle porciones de un poder. Regularizar armoniosamente las diversas variables de ese poder, acumular y repartir.
Sigo siendo peronista a pesar del propio peronismo. Si es que esto quiere decir algo.
Reclamo la discusión de políticas. La conformación de una idea política. Pero esto debemos hacerlo, cuando no quede ninguno durmiendo en las calles, cuando todos tengan lo suyo y esa es una necesidad que funda un derecho. El derecho a la dignidad de todos y todas.
Mientras esto no ocurra, debemos acompañar de la única manera que podemos.
Cambio de tema.
Me distraigo por un rato con un libro, la biografía de ese gran y necesario escritor que fue John Cheever.
Poco aficionado a las biografías como soy, me sumergí en la vida de este talento de la narrativa moderna que fue Cheever. Por ahí en librerías diseminadas se encuentran sus libros de cuentos, sus novelas. Para aquel que se atreva, está ese mundo oculto que es la clase media de los norteamericanos. Sus horrores y su necesidad de hacer parecer todo como un cuento de hadas. Cheever vivía esa estrafalaria vida, simulando ser uno de ellos. Así desde ese infierno personal que fue su vida, construyó como pocos la gran radiografía de esa inmadurez que tiene en sus entrañas el país más poderoso de la tierra. Pero Blake Bailey, el autor de esta biografía, nos acerca a un tipo atormentado, que entre borracheras, amores y familia, consolidó esa descarnada visión en medio de bucólicas postales de casitas ordenadas, de vidas ordenadas de la puerta hacia afuera y que, como en las buenas películas de terror, convivían con el mejor de los infiernos una vez cerradas dichas puertas.  Pero hay algo, que conmueve con este escritor. Esa vida por un lado y su creación constante. Leerlo a Cheever es una medida exácta de buena justicia, el poder aproximarnos a un estilo, una forma de convivir con ese mundo y al hacerlo, sus libros nos ayudan a entender un poco mejor esa rara fijación que tienen estos habitantes con ese tipo de locura que son las apariencias y el qué dirán de los otros. Porque la literatura de Cheever es tal vez, una de las más notorias formas de desquite para con esa falsedad llamada clase media. Pero y esto me parece lo más atractivo de su literatura, Cheever sentó las bases o mejor dicho continuó una tradición literaria sumándole un talento inobjetable, un talento que pervive en sus libros y que de alguna forma fundó una forma de entender y descubrir un mundo.
"Cheever: una vida" es un recorrido riguroso por el mundo Cheever. Un trabajo monumental recorriendo las pistas que dejó el escritor a cada paso de toda su vida. Un libro, intenso y para los que aman sensaciones fuertes, una apuesta a realizar un viaje en las sombras de la vida de un atormentado y eso, siempre es de agradecer, no por temor, sino por la fortaleza que se derrama a cada paso dado por un escritor y todos sus fantasmas y todos sus infiernos.
Libro, sin pretensiones y con una poderosa impronta: la de descubrir a un hombre que escribía como los mejores de este barrio y eso siempre es importante, por lo menos para mí.
Pienso.
A veces cuesta desentrañar lo que nos rodea. Confundimos gestos, nos prendemos de dichos o de entredichos, desdibujándonos entre tanta palabra. Nos quedamos varados en los dichos del otro o esperamos sedientos, que el otro nos diga algo. Inquietos nos preguntamos, leemos las diferencias y nos sometemos a esa especie de dictadura con frecuencias alternantes.
Así vamos, desfilando y acumulando a nuestro paso.
Los poderosos de este país, saben muy bien que el día, que no haya desheredados en las calles, pasaremos a discutirle a ellos todas sus mentiras, esa ineficacia premeditada para generar este estado de cosas. Lo saben mejor que nosotros mismos. Les discutiremos por ejemplo sus privilegios que insultan, que ofenden a pesar del perdón divino delque gozan desde hace mucho. Así las cosas.
Mientras tanto me doy un placer. Otro más y rescatode mi discoteca algo que tenía muchas ganas de hacer desde hace tiempo.
Recupero este viejo disco y vuelvo a escucharlo con la misma pasión de mis años adolescentes. Y lo redescubro. Rescato esa pasión que allá por el año 1969 debió despeinar a más de uno. Carlos Santana y su primer paso. Mezcla pura en un mundo de demasiados puros. Confluencia enloquecida de músicas, dispuntándole el poder a los dueños del pop británico y sus buenos modales. Primer disco que suena, feroz y rutilante a pesar d elas décadas transcurridas, a pesar de la conquista de nuestros corazones y oídos a la que nos hemos visto sometidos desde tiempos casi inmemoriales. A pesar de todo esto, Santana me deslumbra en este paso. Me lleva a recuperar esa cierta rebeldía que siempre debió tener la música en esos tiempos para sobrevivir y permitirnos seguir creciendo. Ahí están "Waiting", "Evil Ways" o la esplendorosa y potente "Soul Sacrifice", que también estaba en la película "Woodstock" y que tantos y tantos viernes a la una de la mañana miré absorto en el viejo cine Ritz de la avenida Cabildo esquina Olleros en el barrio de Colegiales.
Disco que me sigue sorprendiendo, por diversas razones. Una de ellas y la más importante, es que a pesar del tiempo transcurrido, sigo por este barrio, cuando en más de una oportunidad aposté por la posiblidad de no llegar a esta edad y la otra, todavía más notoria es la calidad mantenida por este disco a pesar de los años trasncurridos. Grabado originariamente n 1969, no ha perdido una partícula de ese potencial con el que fue concebido.
Sin embargo, aquí estamos, asistiendo a este reencuentro urgente, con una de las mejores bandas de rock y alrededores que dió la contracultura allá a finales de los años sesenta.
Sigue esa vieja manía de continuar vivos.
Así las cosas, mientras llueve sobre Buenos Aires como si fuese la última vez, dejo que el sonido y mis pensamientos den vueltas, como un gato buscando sitio donde acomodarse y esperar la siesta. 
Se vienen tiempos de discusiones, de relatos entrecruzados y de miradas. Habrá que tener paciencia y seguir apostando por la ironía para desentrañar éstas historias que se cuecen a fuego lento en una de las orillas del ancho Río de la Plata.
Mientras tanto y antes de irme, dejo una foto del gran John Coltrane, que también es un compañero entrañable en esta larga marcha que emprendo día a día.