En Zona

sábado, 18 de agosto de 2012

Los vigilantes de siempre

Descubro o mejor dicho compruebo las razones de estado que siempre esgrimen los lúmepenes de la derecha criolla para prohibir, perseguir o directamente eliminar todo tipo de oposición. Este alcalde de opereta que se han dado los porteños, a veces confirma esos negros presentimientos arraigados en el hacer de los habitantes de esta ciudad.
Este Bonaparte de municipio acaba de lanzar una línea para que los ciudadanos prominentes de esta ciudad denuncien el accionar político que ocurre en los colegios. Es decir acaba de poner una línea de teléfono para la delación.
La politización en los colegios debe ser prohibida, dicen los hombres de bien de esta comunidad. Impedir el adoctrinamiento en los ámbitos académicos o colegiales. Impedir que los niños descubran las miserias y traiciones de sus mayores. Privilegiar con un llamado de teléfono el castigo y la persecución.
Llama la atención, ¡bah! en realidad no tanto, que este pequeño dictadorcito de juguete haya ganado por el sesenta por ciento de los votos y que entre sus ocurrencias figuren tener una policía propia, centros de inteligencia propios, esto en realidad es un contrasentido, porque la inteligencia nunca campeó a sus anchas entre los lúmpenes de esa derecha acriollada. Sigo con un aparato represivo a su gusto, ahora sale a impulsar la delación como arma fundamental para oponerse a la creciente politización de los jóvenes argentinos.
Sus tropas acaban de asaltar el Hospital de Salud Mental Borda, para quitarles unos terrenos, ya que parece ser los enfermos mentales no tienen porque andar caminando por los jardines. Lo hace porque en esos terrenitos robados, piensa instalar un centro comercial o le debe algún vuelto a algún de los empresarios amigos que tanto tiene y tanto lo quieren.
Es rancio. El olor es rancio.
Los chicos y chicas y los no tan chicos, aplauden a este palurdo, porque es gente bien, como ellos. Son la última defensa, la última barricada en contra de la barbarie imperante.
Me preparo el mate y dejo por un momento.
 ¿Por qué nos sigue perturbando la persecución casi a pertetuidad de intelectuales, artistas, militantes, delegados gremiales, habitantes originales dueños de las tierras? ¿Por qué la noticia sobre tres chicas rusas condenadas por una demostración de repudio a un gobierno no nos estremece tanto como para revolvernos de furia? Ellas son Nadezhda Tolokonnikova, Maria Alyokhina y Yekaterina Samutsevich, formaban o mejor dicho forman parte de un grupo de rock llamado Pussy Riot, acusadas de vandalismo y por ofender a la sagrada iglesia (siempre con minúsculas). Seguramente esto estará mejor explicado en el blog: http://suburbiomoscovita.blogspot.com de mi entrañable amigo Enrique. Seguramente él, podrá dar las coordenadas del estado de cosas que se viven en Rusia de estos días.
Yo mientras tanto, me sumo a la condena de todo intento de tratar de retrotraer todo al pasado más miserable y cruel que ha vivido el mundo.
Digo.
Toda persecución siempre es pensada para acallar las voces disidentes que se elevan en la protesta. Toda eliminación física de esa oposición siempre se hace con la complicidad de los poderes sagrados del estado. ¿Importa saber qué tipo de música hacían estas músicas rusas? ¿Importa? Protestaban contra Putin y su manera tenebrosa de hacerse con todo el poder de esta Rusia.
La ambivalencia de los medios, argentinos, a la hora de confeccionar la "agenda" como dicen los domesticados, es por supuesto enemiga. Los medios de este país no son neutrales, militan a favor de los grandes monopolios económicos. Sustentan a ese alcalde llamado Macri como adalidad de la recuperación democrática que ansía el país.
Aplauden la posibilidad de la delación algo que han hecho siempre por otra parte. Alaban la idea de que sean los buenos padres y buenas madres, las que delaten, quitándole todo el peso a las autoridades, ya que ellos, solo actuarán con la denuncia anónima efectuada a través de una línea de telélofo.
¿Qué vendrá después? ¿Un auto sin identificaciones visibles siguiendo a esos militantes políticos? ¿Edificios también sin identificar para el interrogatorio?
Son muchos puntos los que me mueven a suponer que con la derecha no hay diálogo posible. Que ellos, sin ningún lugar a dudas, siguen queriendo el fuego purificador de la inquisición.
Los argentinos, alguna vez creímos firmemente en los códigos. Uno de ellos, era el de no delatar jamás a nadie. La tarea de la policía la tenía que hacer la policía.
Camino por esta insensata ciudad y descubro esta pintada. El pueblo Qom, un pueblo originario, dueño de las tierras que habitaban desde tiempos lejanos, un buen día fueron desalojados por la patota policial del gobernador de la provincia. Formosa se tiñó de sangre. Ellos, reclamaban por su tierra, pero los negocios de las autoriades provinciales pasaban por otro sitio. No hay intercambio, solamente balazos y la complicidad del estado argentino con estos asesinos. Aplausos de los hombres de bien, sonrisas por ese escarmiento hacia los dueños de la tierra.
La dignidad nunca se negocia.
Ellos, bajaron a Buenos Aires y consiguieron a regañadientes algo de lo que le habían robado. El gobernador, bien gracias, casi felicitado en secreto. Protegido y derivado al olvido lo más rápido posible. Los periódicos argentinos, silenciaron todo y la cosa, quedó ahí.
Pero los Qom, siguen latiendo en sus reclamos. Cada pueblo originario, los que los blanquitos del puerto, los porteñitos que manejan taxis y que son por fin, gerentes de la nada, los siguen llamando indios con ese desprecio característico y vivillo de los amantes de los bucles justificatorios.
Y debo decirlo aunque sea porteño. El porteño es racista. No lo era hace mucho, cuando recibía con los brazos abiertos a todos. Cuando hacía de la hospitalidad una especie de rito. De la solidaridad un medio de vida.
Pienso.
Mientras amaso pan y miro por la ventana de mi cocinita porteña. Queda mucho por hacer, mucho camino por recorrer. Mucha injusticia por erradicar. Un trabajo notable, arduo pero obligatorio para tratar de consevar un poco de esa ambición necesaria para fraguar o por lo menos intentar hacer un mundo mejor, más justo y por lo menos más en consonancia con esa dignidad que decía, no se negocia.
Pongo un poco, un poquito de música. No me abandona este amor y no abandono esta pasión. "Yellow Moon" de los hermanos Neville grabado hace algunos años atrás y con la producción del notable Daniel Lanois. The Neville Brothers querían grabar un disco diferente a todo lo anterior que había hecho. En 1989 se reúnen con este músico y productor y así organizan un disco de una rara belleza, que permanece en el aire desde siempre. Doce canciones en total, dos de ellas de Bob Dylan, que luego llevarían a éste a grabar con Lanois en Nueva Orleans el insuperable hasta ahora para un servidor, "Oh Mercy", pero esa ya es otra historia. Vuelvo a "Yellow Moon". Disco inobjetable que arranca a los hermanos Neville del sitial en donde lo habían colocado los grandes medios. Hacen en este trabajo una música profunda, con sonidos que nada tenían que ver con los anteriores trabajos de los Neville y que después, tampoco supieron o pudieron sustraerse de las exigencias de ese mercado.
Escuchado el disco hoy, suena a Nueva Orleans, pero no con el sonido identificado y previsible que siempre se suele utilizar para hablar de esa ciudad.
Suena a negro. No festivo ni alegre, sino a ese negro profundo, de creencias también profundas y ancestrales. No hay primeros planos ni nadie sobresale por encima del resto. Hay música que desborda en todo el disco y bien vale la pena, tenerlo a mano para descubrir otros horizontes a la hora d ela buena música.
Dicho esto.
Me despido de ustedes.

viernes, 17 de agosto de 2012

Polemizando

Había escrito una larga y extensa respuesta a mi amigo que vive en Moscú. Resfríado, arrastrando por toda la casa un rollo de papel de cocina, tosiendo y con dolores extraños, me había dispuesto a polemizar con este entrañable hermano que tengo en ese suburbio moscovita que él habita. Pero la tecnología está visto, no es lo mío. Le había  molestado mi apreciación sobre los Indignados españoles. Provocativamente había deslizado mi apreciación de ser, ellos, un movimiento de centro derecha.
Le molestó. Y está muy bien que le haya molestado. Pincharnos para salir del letargo de caimanes en que nos tienen sumergidos, es una forma de tratar de entender ciertos procesos, que nos tapan con su coraza los devenires históricos a los que están sometidos los pueblos.
La mujer de la foto se llamaba Rosario Sánches Mora. Rosita la dinamitera que cantara Miguel Hernández en medio de ese ajuste de cuentas que llevó adelante el fascismo en España.
Sigo.
Escribo desde donde leo.
Siempre me parecieron peligrosos los movimientos supuestamente apolíticos. Generalmente llevados a cabo y adelante por sectores medios de las burguesías locales. Se hace política pero no se la nombra. Se protesta pero se impide que la sangre llegue al río.
Puro músculo.
De alguna manera, siempre los lúmpenes de la derecha buscan la forma que los habitantes de sus países, se alejen de la política. Despolitizar cualquier discurso de aquellos sectores sociales. Vaciarlos de contenido, para que contengan deportivamente esa rebeldía, que se termina encauzando en el asistencialismo y poco más. Es decir la política es mala.
¿Por qué?
Porque la política moviliza. Nos hace acordar que existen injusticias. Que la propiedad privada es un robo, que siempre nos habrá de gustar la mujer del prójimo. Que robar un banco no debería ser un delito, sino fundarlo. Porque nos hace pensar y cuestionar. Por eso la derecha siempre se afana en tornarnos apolíticos y solos.
Vuelvo.
Lo llamativo del caso indignado español es que surge cuando se comienzan a percibir ciertos y posibles vientos que vendrán a arrasar con todo a su paso. Lo inquietante es que en medio de toda esta cruda realidad esclavista que quieren hacer con los españoles de a pie, gana un gobierno de extrema derecha. Desalojando del poder a otro gobierno de derechas pero rosaditos como siempre son los socialdemócratas.
Si bien, es estimulante siempre la protesta, cuando esta no conlleva intentos serios de modificar las realidades, se termina convirtiendo en una especie de distracción. Una especie de masaje íntimo que nos damos cuando nos gana la angustia.
Si las estructuras políticas o gremiales no son aptas para dirigir a las masas  en la protesta, deben darse formas superadoras de las mismas.
Pero estigmatizando todo y a todos, la clase media busca volver al redil de donde ha sido desalojada por esas inclemencias del capitalismo,  quieren los pequeños burgueses que cambio todo para que nada cambie.
Me quedo pensando.
En Buenos Aires, después de echar a un gobierno por la ventana a llá a comienzos de siglo, la clase media que había votado alegremente a los que saquearon el país en la década anterior y que les había permitido disfrutar de los bienes que la oligarquía financiera derramó sobre ellos, se reunían en asambleas populares, en las plazas de los barrios para gritar que se fueran todos. No querían más políticos ni más política. El sueño había terminado y volvíamos a ser lo que siempre fuímos, un país tercermundista, periférico y regresando al piso de ser un país agrícola y poco más.
¡Qué se vayan todos! vociferaban ardientes los pequeños burgueses. Mientras asumía el poder estatal la peor mafia de la que se tenga memoria entre las sombras de tanto incendio y tantas ruinas ante el despiste de esa clase media blanquita, racista y traidora . Así los personeros del anterior estado de cosas, cómplices del robo, secuaces del desgajamiento del estado. Estafadores ya sin sus guantes blancos volvieron al poder como si nada hubiese ocurrido en el país y nadie lo impidió
Mientras el argentinito medio pataleaba en sus asambleas, echando a los militantes políticos de dichas asambleas. Enardecidos pedían la pureza de los puros. Qué se vayan todos pintaban en sus pancartas. Se descargaban en medio de una oportunidad histórica.
Querían volver a la bonanza anterior a pesar del desierto en el que habían convertido al país.
Pero eso si, mientras ellos pudiesen acceder a los bienes y servicios que se tenían merecidos sin importarle el resto, o sea aquellos desplazados, colgados del pincel sin escalera, la clase media quería hacer como si nada hubiese ocurrido.
El testamento escrito con agua.
Regreso a España.
No se construye poder desde la indignación solamente. Apartando a aquellos, que desde una idea tratan de mejorar un estado de cosas, que permita trascender las conciencias. La toma de conciencia no pasa por querer comprar un pisito o poder pagarlo.
Pasa por otras regiones.
Además y esto es para pensar,  la historia reciente de España, está fundada sobre la muerte de un tiranuelo ridículo y más latinoamericano que europeo,  no sobre la revolución. Es decir el poder lo dejan los fascistas, no se lo arrebata nadie.
A su muerte se acuerdan algunas cuestiones. Se tapan los asesinatos, se clausura la justicia que piden los deudos de los asesinados por la dictadura. Se vota libremente por primera vez y los españoles eligen casi alegremente... ¡Un rey!
Se hacen pactos. Se domestican ideas y a vivir que son tres días dicen por la Gran Vía.
Sobre esto está asentado el confort de la clase media. Se acabó la lucha. Ya vendrán tiempos mejores. sin embargo, hace poco cuando un juez quiso comenzar a investigar tanto genocidio, lo echaron. Lo enjuiciaron y por último lo amordazaron. Es decir el diablo quiere volver a meter la cola.
Sigo.
España duele. Duele la palabra y faltan locos como decía León Felipe.
Pero lo mismo ocurre en todas partes.
Cuestionador como soy, digo, vivo en un país conservador. El peronismo siempre fue una instancia conservadora, de alianzas de clases antes que de lucha de clases. Es cierto, pero a lo mejor desde adentro algunos quisimos cambiarle el rumbo a la vida de estos patrones buenos y obreros suaves. A lo mejor.
Seguramente mediante la polémica se pueda arribar  a algún tipo de conclusión.
Pero lo pintoresco nos hace perder de vista el bosque. La protesta, las protestas son siempre buenas, cuando vienen acompañadas de políticas superadoras. Cuando nos quedamos en el pataleo dejamos que nuestra apetencia sea solamente eso, el dolor de ya no ser.
Ahora que parece que los planes de ajuste buscan solamente el sometimiento de esos peligrosos hombres de a pie, la puesta en escena del sometimiento. Especulo.  Siempre los actores más fuertes para presionar al Estado, en cada momento histórico, son los ganadores del modelo de acumulación inmediato anterior, entonces los ganadores de un modelo de acumulación con mayor llegada a las autoridades son los que deben decidir sobre las políticas que tengan mayor oportunidad de imponer su diagnóstico.
No es casual, que algunos gobiernos europeos tengan entonces a ex-empleados de la banca dominante en funciones dentro de dichos gobiernos, que llevan adelante los ajustes.
Porque los sectores dominantes de la economía siempre ganan, incluso en los momentos de depresión o recesión del ciclo económico, siguen implementado sus pautas de ganancias a costa de aquellos sectores que ven pauperizados poco a poco sus ingresos.
Vuelvo.
Estamos asistiendo a otra configuración del capitalismo. Ya las herramientas que teníamos comienzan a flaquear, pero mientras tanto, debemos seguir insistiendo con la política, con la construcción política como elemento  que sirva para determinar por ejemplo el rumbo de la economía. Necesitamos otras palabras y tal vez otras nociones.
Pienso.
Estoy resfríado. Tengo fiebre y ando por ahí como un emperador envuelto en una manta. Tomo antigripales, mate y escucho música.
Vuelvo a Gabo Ferro y este bello disco. Cargado de poesía, de músicas que enardecen, por lo menos a mí. "Boca arriba" es un disco de esos que te llevan a caminar por la cornisa. Te hace el horizonte más cercano y por lo menos, regala una inalterable muestra de talento. "Soy todo lo que recuerto" tema especial para decirle a un amor casi en susurros para justificar el final. De todas formas, con Gabo Ferro me ocurre algo serio. Desde que lo descubrí no pude dejar de tenerlo siempre a mano. Porque cuando uno seduce, siempre necesita tener a mano ese ronroneo que la música y las palabras suelen producir. Tema a tener en cuenta, entre todo ese bagaje creativo que tiene Ferro, está en un primer plano su voz. Un instrumento sorprendente y que se monta a la música con una plasticidad pocas veces vista. En este disco hay además del tema al que hacía referencia anteriormente, otras canciones que son memorables. "Hay una guerra" junto a Pedro Aznar;  "Con su perfume y su olor"; "Carne fría"; "Por que no lloras un poco". Canciones que reflejan este trabajo de Ferro como una de las mejores historias secretas que tiene este país.
Me dejo llevar por la música.
Cosa rara somos los hombrecitos. Ante cada dolor inexperado creemos que es el final de todo el viaje. Nos asustamos por un resfrío, potenciamos la angustia a una enfermedad letal, que por  ser harta conocida nos mete el miedo en el cuerpo igual. Apenas un resfriado y el mundo tambalea a nuestro alrededor. Menos mal que los tipitos no somos mujeres, si no una vez por mes, nosotros los tipitos, andaríamos colapsando hospitales, clínicas, sanatorios y dispensarios con nuestra mensualidad de dolores menstruales y sus suburbios.
Vuelvo.
La discusión está planteada. Tenemos que ponernos a pensar y no dejarnos distraer por los disparates de ciertos sectores que cuando perciben una reducción de sus posesiones, claman al cielo pidiendo justicia. Hablan de inseguridad, de caos y otros comunismos salvajes que vendrán por ellos.
Me quedo con la memoria colectiva, con las gestas heróicas de pueblos que se enfrentaron al fascismo con las armas en las manos, como esa Rosita la dinamitera, la de la foto de arriba, que no hace mucho fue tapa de una novela de éxito en España.
Me digo.
No hay campitos ajenos. A mi hermano moscovita le digo que no hay países, sino pueblos y todos nos merecen y a todos merecemos. Que nos queda la construcción por delante de un mundo apenas mejor para los nuestros.
Mientras tanto un abrazo fraterno

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cuestión de pensar II

Me voy quedando con ciertas lecturas, con ciertos recortes que me birnda la imaginación en esta construcción de realidades que voy haciendo. Me quedo con la pasmosa, para mí, certidumbre de cambio de paradigma, de cambio profundo que debe darse, no porque a mi me plazca, sino por las variantes acumuladas en estos tiempos.
España, la crisis y el resultado de este terrible momento que viven pueblos. España y el resto de los países sometidos a esta dictadura de ajustes, tiene la alternativa que Argentina no tuvo y es la de aprender de las luchas de un pueblo que resistió. España, Grecia, Portugal deben recuperar la política. Recuperar progresivamente su política monetaria, fiscal, comercial y cambiaria, pero para eso deben recuperar sus estados y para eso deben recuperar su soberanía política.
No es una receta, es la experiencia de la lucha.
Creo que para que haya recuperación debe haber un gobierno y una fuerza política capaces de dar la pelea por esta recuperación. La política se recupera con política. Sabemos que la economía es pura narración.
Las sociedades de estos países deben entonces recrear la forma d ela política. Cortar el flujo de dinero que se llevan los ladrones y los esbirros de los bancos. Comenzar a pensar desde otro lado los caminos de la políticade los pueblos ante la arremetida criminal de los poderes económicos.
El de la foto era Buenaventura Durruti. Anarquista y combatiente. Antes de hacerse grande en la guerra civil española ¿o debo decir revolución? Durruti estuvo por Buenos Aires, expropiando bienes a los ricos. Perseguido regresó a su tierra y ahí siguió con su tarea de enfrentar dialécticamente o con las armas tanto atropello legislado.
Vuelvo.
Hablan de ajustes, hablan de economía y el resto de los muchachos siguen con sus trabajos, besando a la patrona y dejándose besar como corresponde. Nos acurrucamos en subtes o colectivos y viajamos como siempre. Trabajamos y nos dejamos llevar a donde sea con tal de salir del sitio en donde estamos. Vivimos y después nos marchamos en silencio.
A veces, como hoy por ejemplo, descubrimos que el presidente de este país que echamos luchando en las calles, está siendo juzgado se nos calienta el almita. Sonreímos feroces.
Porque lo echamos luchando. Ese ajuste que prometían eterno se quedó apilado al lado de los cadáveres de los asesinados por la policía ese lejano día de diciembre. Luchamo padres e hijos, amantes y matrimonios contra la ignomia del poder financiero. Perseguimos siempre la ternura a pesar de los balazos y las cargas de la montada.
Hoy, De la Rúa enfrenta un nuevo juicio por sobornos a senadores y diputados para aprobar la llamada flexibilización laboral. Estos demócratas de papel, se hacen hoy los distraídos, no recuerdan o se ocultan en que esas jornadas son el pasado y que no vale la pena hablar de el. Sin embargo en lo colectivo, queda la sensación secreta del triunfo, de arrancarle al poder, un pequeña cuota del poder con la rebelión en las calles.
Todo es política. Desde los gestos mismos construímos políticas. Desde la lucha constante.
Nadie dijo que esto iba a ser fácil. Nunca lo dijo nadie.
Sigo pensando.
Por eso, los pueblos se nutren de ejemplos de otros pueblos. No hay desmedro en ello ni menoscabo. Solamente hay enseñanzas latentes, que esperan poder ser desarrolladas, no ya para la toma del poder, sino para vivir en paz, para volver a vivir en paz.
A lo mejor de esto se trata todo.
Un abrazo.

martes, 14 de agosto de 2012

Cuestión de pensar

Acabo de prepararme el mate. Se puso gris y llueve como el diluvio. Miro la foto, que publicó El Rincón de Gumer el pasado 8 de agosto. Es España, la tomo prestada y me quedo mateando en soledad. Pensando en estas circunstancias que nos rodean. En el lento viraje hacia la nada en la que estamos metidos. Ese espacio de lucha, de confrontar todos los días con una realidad aparentemente diferente y que sin embargo nos llega como una película ya vista.
Los lúmpenes de la derecha, la de aquí o la de allá, son iguales. Se escudan en la acumulación de charla para despistar. Dicen que las cosas van mal, por este parajes, mientras las cosas van un poco mejor. Dicen por allá, que las cosas van bien, mientras el derrumbe de ese país es sonoro y caótico.
Mienten todo el tiempo. Nos meten miedo en el cuerpo y perdemos como siempre.
Miro llover por la ventana de mi casa. La cortina de agua es persistente. Leo dos o tres libros que tengo pendientes. Escribo a mano, poemas que seguramente serán quemados en el silencio de la tarde.
Leo a mi amigo del suburbiomoscovita y veo que se ha puesto negro como este martes de tormentas. Habla sobre el suicidio. Lo hace con esa delicadeza y ese honor, que conmueve. Pero el tema es ancho como esta vida.
Salgo al chino de la otra cuadra a comprar cigarrillos, esquivo lagunas en la vereda y baldosas flojas. Algunos regalitos de los perros, mejor dicho regalos de sus dueños y vuelvo con mi ración de nicotina.Pongo como siempre música y sigo pensando.
Releo la foto. Son policías que piden perdón. ¿A quién?
A las personas a las que suelen arrearle palos y balas no tan de goma, cada vez que reprimen. A ellos mismos, a sus hijos, a ese movimiento de centro derecha que son finalmente los Indignados. No se sabe. Solo se intuye.
Por estas playas a los milicos y sus secuaces, los llevamos a juicio. Les damos lo mismo que el poder suele darnos a todo el resto.
Discuto conmigo. Este gobierno comunica mal ¿qué quiere decir comunica mal? No lo se. Le falta discusión a la cosa. Mientras tanto esos lúmpenes de la derecha criolla, quieren seguir la guerrita. Vaticinan las desgracias, clausuran cualquier debate, mientras los periodistas heróicos cobran sobresueldos en sobres bien cerrados de multinacionales y monopolios para que hagan bien su trabajo: el de desinformar a reglamento. Cuando los descubren el lumpenaje de señoras copetudas y sus mariditos eunucos guampudos, claman por la libertad de prensa. Se desgarran las vestiduras y sueñan con la venganza.
Disiento a solas con muchas cosas de este gobierno.
Pero esto sigue siendo indudablemente mejor que cualquier otro escenario político.
Vuelvo a España.
Escucho "Morenika" de Avishai Cohen de fondo. Qué músico increíble es este fulano. De a poco lo fuí descubriendo, creo que gracias a El Rincón de Gumer. Lo dejo hacer.
Pienso en la capacidad de reacción de los pueblos. Creo que estos tiempos de acumulación capitalista mediante la timba, toca a su fin. Le debe llegar el final. Salvan bancos que vuelven a estafar a los países. Mientras las culpas se enjuagan como ropa blanca en los ríos de los pobres.
Pero lo de España no es un castigo divino. No. Es la certificación cruel de aquello que se ha hecho durante siglos en los países subdesarrollados. Pero España sigue sosteniendo a estos delincuentes, sigue apretando los dientes y deseando que mañana venga distinto.
Por aquí algunas cuestiones no son muy diferentes. Resulta que esta ciudad tiene un alcalde, que como  buen Napoleón, dejó a los habitantes sin subtes, metro, a un millón de pasajeros diarios durante diez días. El porteño que es como todo fascista, enano de alma, lo voto religiosamente y este que no sabe siquiera que está en el gobierno, seduce a las chiquitas y no tan chiquitas de los barrios aritocráticos, con su risa de galán italiano.
En fin.
Después de muchos años de ausencia me acabo de reencontrar con este disco notable. The Jazztet and John Lewis. Disco que había desaparecido hace ya muchos años. Art Farmer y Benny Golson, una noche de música en Nueva York, le pidieron al pianista John Lewis, que les hiciera el arreglo de un nuevo disco. Lewis, pianista de lujo y que por aquellos años formaba parte de Modern Jazz Quartet era una especie de genio de la escena musical. Parecía algo improbable, algo que no habría de pasar de las excusas y todos amigos. Farmer no obstante lo invitó a un concierto que el Jazztet iba a dar. Allí fue Lewis y sorprendido, comenzó a pensar en los arreglos de un nuevo disco. Noches después, el 20 y 21 de diciembre de 1960, entraron a un estudio de grabación y grabaron este clásico de la música popular.  Así el sexteto, relativamente nuevo en la escena musical, se encontró con seis temas arreglados por el músico renombrado y respetado.  De esta manera Art Farmer en trompeta, Benny Golson en saxo, Tom McIntosh en trombón, Cedar Walton al piano, Thomas Williams en contrabajo y Albert  "Tootie" Heath en la batería le dieron forma a esta aventura siguiendo las directrices de un pianista que venía de una estructura musical notoriamente diferente del Jazztet. Disco invalorable, que como documento retrata toda una época.
Digo.
A veces nos aturde demasiado esta cuestión de pensar. Nos somete a la singular melancolía de la resignación. Nos arrumba entre papeles viejos, recuerdos polvorientos, sabores rancios en nuestras bocas, pero es indudable que hay que ponerse a ello.
Por el momento no encuentro debates atractivos. Todo es a ras del piso. Nadie desentona desde este lado. Del lado del lumpenaje, ni siquiera es para prestarles atención. Pero de este costadito nadie saca los pies del plato.
Hacen oficialismo berreta. Chupan las medias y nadie ejerce la crítica. Callan. Temerosos y temblorosos. Acuerdan en todo sin chistar.  La realidad en sí misma siempre suele carecer de encanto. Pero es una construcción de nuestro hacer. Nosotrros la vamos haciendo ladrillo a ladrillo.
Será que mientras dura el invierno todo se pone gris, sin hojas.
Una de las cosas que a veces soy con casi demsiado ardor es la de ser disidente. Será por eso que escribo esto ahora, mientras me dejo llevar por estas cuestiones de ponerme a pensar.
Un saludo.

viernes, 10 de agosto de 2012

Un apacible viernes

Mientras revuelvo cosas, pierdo algunas, me dejo llevar por la desmemoria, un viernes cualquiera acaba de explotar un poquito de sol en la ventana. Los gatos de otro vecino se desperezan y el aire se vuelve más tranquilo.
Me tranquilizo. Abandono palabras e intenciones. Estoy en edad de sosegarme un poco. Me relajo, me descuido, me cuido. Me quedo quieto y dejo hacer mientras miro. Es decir me dedico al placer de los pobres y ajenos.
Pongo música. Enciendo un cigarrillo y me dedico a escuchar el sonido ambiente que yo mismo me prometo.
Escucho por ejemplo a esta ejemplar banda de Nueva Orleans, que hace buena música y que demuestra que el ritmo, ese que late por esa zona lleva su nombre: Galactic y un trabajo en vivo del año 2007. "Live At Jazz Fest 2007" se llama este especie de llamado al sonido y al ritmo más caro. Ya sacaron otros trabajos después de este, pero aquí está plenamente marcado ese acercamineto a la música con frenesí que después habría de ser una especie de carta de presentación. Este tampoco es el primer disco de ellos. No importa, la esencia está ahí, en ese jugarse en el vivo buscando otras puntas para acercarse. Música que alegra esta salida del sol en una ciudad recóndita. Todo confluye entonces. Suenan los Galactic y paracen que esán aquí al lado. Haciendo música, construyendo memoria. Se deja uno llevar por este desmadre y se pone feliz de solo escucharlo. Después ellos, se acercaron a otros musicos y otras músicas, siempre con su sello personal. Uno de los últimos trabajos fue volcarse a la música del Brasil, al frebo más precisamente y obtuvieron otro de esos trabajos memorables. Disco ideal para dejar que el sol camine por las ventanas de cualquier buena casa.
Preparo mi pan, amaso con ardor, mezclo harinas, aguas y masa madre y me siento perfecto. Caliento el agua para el matecito de la tarde, miro por la ventana.
La música sigue.
El día se corre, se muda siguiendo las huellas del sol. Mis plantitas en el balcón lucen su verde casi perfecto. Me relajo, es viernes. Vale la pena, siempre vale la pena un poco de música. Cambio.
Omar Sosa es uno de los mejores pianistas cubanos de los últimos tiempos, por supuesto que para mí. Un músico virtuoso, audaz y que ahora con el sardo Paolo Fresu en la trompeta y el cellista brasileño Jaques Morelenbaum acaban de organizar una maravilla llamada "Alma". Esto ya son palabras mayores. Un interesante entramado de músicas que se descuelgan por los parlantes hablan de una síntesis increíble. Tres musicos notables haciendo una música notable, exigente y relajada. Vuelvo a Sosa, su capacidad para unir esa parte profana que le llega desde su origen y transformarla en una plena gama de sonidos e intenciones hacen de él, uno de los compositores más importantes surgidos de Latinoamérica de los últimos años. Aclamado en ciertos lugares y practicamente desconocido en buena parte de este mundo, Omar Sosa es uno de los secretos mejor guardados de la música moderna. Disco inteligente y sobrio, despliega un mundo de sonidos propios que continuan habitando en esta unión entre trompetista y pianista admirablemente.
Segundo disco de ellos, el primero "Promise" también es casi obligatorio escucharlo para comprender los caminos que han seguido estos dos buenos músicos.
Pero hoy, me quedo con este interesante y profundo trabajo que llega al alma a fuerza de deslumbramiento que produce el entrecruzamiento de diferentes huellas musicales provenientes también de diferentes estéticas y de, esto es lo mejor para mí, apuestas que conllevan riesgos y alegrías.
El cielo, ya se sabe por estas llanuras, se ha puesto celeste como los mejores días. Es cuestión entonces de aprovechar la volada y dejarse llevar, aflojarse un poquito, desabrocharse y dejarse llevar a cualquier sitio, da lo mismo. Lo importante es que otros hagan.
Ani di Franco es una conocida militante feminista de los estados Unidos. Pero además es una talentosa compositora y cantante. Este disco "Out of Range" es de 1994. Escuchado hoy, se percibe que sigue teniendo la misma intensidad, que el tiempo no ha pasado por el dejando huellas o secuelas. Suena a pesar de estos casi veinte años transcurridos a música de hoy, con algo de polvo, algunas motas diseminadas, pero sigue siendo atractivo en todo su conjunto. Un puñado de buenas canciones, una buena voz y un impecable acompañamiento hacen de este, un disco histórico. Trabajo que merece ser escuchado repetidas veces para disfrutar, nada más ni nada menos. Un disco preciso para pasar un buen momento. Aquí están las huellas que habrían de trazar el camino posterior de esta cantante, buena cantante y compositora. La lista de grabaciones de Ani di Franco es interesante. Pero me detengo aquí por ejemplo en "Hell Yeah", deslumbrante parcela de buena música o en "Face Up and Sing" o en "The Dinner", pequeños rastros de esta cantante norteamericana que ha logrado hacerse un sitio propio y necesario para la buena música. A pesar de tener tantos encima, este trabajo es como el buen vino, ha ido ganando cuerpo y sabor con el tiempo. A lo mejor, este es un buen inicio para aquellos que buscan buena música, a pesar de ser del siglo pasado, mantiene intactos el sonido y la intención.
Tomo mate, cambio de músicas. Acumulo libros, papeles escritos, datos y nombres. Algunos son falsos, digo sobre los datos y los nombres, lo importante a veces radica en descorrer el velo y sumar nombres necesarios falso o no, en esa cuenta que portamos desde siempre.
Tendrá que ver con esa perpetua pasión clandestina. Ese viejo amor sin nombre y sin cuerpo. No lo se.
Choco de frente con todo un monumento. Este canto en el canto mismo de la vida. María Bethania. Obra de arte, ella y lo que hace siempre. "Oásis" es un disco desnudo, que desnuda todo, la sombra de su voz que desde siempre da cobijo a cientos de voces, cientos de músicas. Me quedo paralizado cada vez que escucho este trabajo. Quieto. Ahora me resbala por el cuerpo por ejemplo esa voz, que recoge tradiciones y viejas historias que nos vienen desde los tiempos oscuros del comienzo. María Bethania resplandece en este trabajo obligatorio. Puesta al día de un talento sin límites. Disco que es una especie de desmotración gestado por una cantante que mucho tiene que ver con el desarrollo de la canción del Brasil. "Vive" tema de Djavan, "Casablanca", "O Velho Francisco" de Chico Buarque, "Calmaria" o la perfecta e inspirada "Carta de amor" de Paulo Cesar Pinherio, canción esta que contiene un texto de la propia Bethania, recitado por ella, conforman un perfil, un costado de la música popular que supo mantener e incluso acrecentar el espíritu de esta mujer que desde siempre hace nuevas muescas en la madera del tiempo.
Me repito, se que me repito, pero con esta mujer, mejor es intentar siempre repetir, repetirse y dejarse llevar como un alucinado hacia ninguna parte.
Dejo por un momento, Riego mis plantitas y huelo Buenos Aires después de días de cielos cubiertos, de lluvias y esas cuestiones propias del invierno.
Esta noche volveré, si tengo suerte a contemplar la Cruz del Sur, seguramente sigue en donde la dejamos semanas atrás. Algo siempre indicó este juego de estrellas en el cielo oscuro de las noches argentinas, especie de pasión desmedida por la dirección que suelen tener los argentinos pérdidos.
Otra muestra de los tiempos que corren. Nicolas Repac hace de su último disco una especie de homenaje al desborde. "Black Box" es o mejor dicho contiene sonidos de este presente. ¿Es blues? Puede ser, sin embargo suenan otros látidos en una música que sale de esta especie de caja negra, que indica los virajes y los pasos previos a nosotros. Me sigue deslumbrando, más que cualquier otra cosita, el talento. De hombres y de mujeres. Me seduce intensamente, descubrir esa capacidad en el otro. Ese regalo que el otro siempre le hace a uno, desde los márgenes más imprevisibles y lejanos. Nicolas Repac, derrama talento también en este disco, perfecto, que me acompaña esta tarde soleada y gratuita que se abate sobre una ciudad en el fin del mundo un viernes por la tarde, antesala de un buen fin de semana, en donde seguramente habrán de saltar chispas como mariposas por las calles de una ciudad, a la que siempre imagino con una banda de sonido particular. Vuelvo.
El disco de Repac es perfecto para entender por donde pasa hoy cierto sonido, cierto intento de hacer música. "All Ready?"; "Cenas de Gaby" o el elocuente "Haiti Bottleneck" son pequeñas escenas de un mundo que se trasluce en la música de este guitarrista.
Mejor dicho, la música traduce ese idioma profundo que nos lleva, que llevamos dentro. Que nos da cobijo y que nos acompaña como fotos imprecisas de nuestra memoria. Son construcciones romanas sobre construcciones también romanas. Así nuestra memoria también se edifica y se consolida dentro de nosotros, haciendo justamente eso. Creamos la imprecisión como método de supervivencia y después tratamos de configurar nuestra historia particular desde esas supuestas ruinas que nos conforman.
Cambio.
Todo un clásico. Un disco perfecto también. Grabado en uno de los mejores años del jazz: 1959, por dos tipos que se odiaban a muerte: Duke Ellington y Johnny Hodges. Resulta, que los dos en ese año profundamente cambiante, grabaron dos trabajos juntos. "Back to Back", notable y fresco. Disco que bien escuchado encierra unas cuantas lecciones de buen gusto y de buena música. El otro, también disco emblemático y obligatorio se llamó "Side by Side", del cual en algún momento escribiré algo. Pero "Back to Back", es, sigue siendo uno de los mejores momentos de buena música. A pesar de las peleas entre ellos dos, conocidas mucho tiempo después, hablan a las claras de ese temperamento inusitado que tenía el duque como maestro de música. Hablar de Ellington, significa hablar del jazz pura y exclusivamente en toda su extensión. La discografía  de este hombre es inagotable y se le entre por donde se le entre, uno siempre encuentra un mundo de maravillas. Su sonido particular, su permanente innovación y su lucha constante en torno de la música le permitieron abarcar todos los registros dentro de la música también popular.
El disco es preciso. Permite descorrer una cortina en esa transición que abarcó tres años y que se inició el 1º de enero de 1959. En esos años y si siguen las pistas, descubriran las mejores grabaciones de la historia del jazz. Este es uno de ellos y es emocionante dejarse llevar por esta música.
Asi, mientras ordeno mis impulsos, dejo que la música hable por mí. Me lleve de viaje lejos y me devuelva maltrecho, como siempre suele ocurrir  con las escapadas y otros pecados necesarios para seguir disfrutando de esta estancia, que caratulamos como vida.
Nada más por hoy.