En Zona

miércoles, 10 de abril de 2013

La palabra detenida





Escucho a Caetano Veloso en esta ventisca que insisten en llamar primavera en este territorio que se llama España. Arropado por bufandas y descubriendo con alegría a este tipo que a los setenta años, decidió darle un nuevo rumbo a su vida.
Acompañado por un trío eléctrico y producido por su hijo, Caetano redescubre sonidos que lo transparentan todavía más.
Y lo logra.
Asume riesgos, como desde los inicios y vuelve a hacernos coincidir con su mapa privado, nos vuelve a incitar a tratar de encontrarnos y tratar de encontrar ese vértice de los tiempos que nos tocan vivir.
Su música suena de fondo, es nuestra música que cabalga con nosotros.
Pero, también está su poesía. El trabajo se llama "Abraçaço", algo así como una necesidad de plasmar otras variantes a esto de vivir en un mundo cada vez más congestionado, más difícil y tanto más incierto.
Es cierto. Necesitamos músicas y palabras para sobrevivir en esta devaluación perpetua que significa vivir en estos temblores desesperanzadores y vertiginosos.
Y ahí está Veloso, como cuando la Tropicalía, o su exilio y sus discos, que fueron construyendo un panorama sonoro. De pronto, Caetano rescata canciones que escuchaba en su niñez, cuando el mundo era más grande y a lo mejor, más interesante. Entonces hace un disco en los noventa en donde recreaba canciones. boleros, tangos y esas músicas que formaron su gusto por la música.
Creo no equivocarme, pero debe haber sido el disco más vendido en su historia. Con "Fina Estampa" del año 1994, y su versión en vivo Caetano se arrimó a un continente nuevo.
Digo.
La música es una correa de transmisión perfecta. Es un síntoma de ese milagro que suena y suena, marcando nuestros recuerdos a fuego. Acotándolos al accidente de un sonido que nos hace rememorar, que nos detiene un segundo en un vistazo de nuestras vidas pasada y todavía no conjuradas.
Está ahí, nos pone esa banda de sonido a nuestras edades, segundos apenas de una vida.
Desde siempre, traté de comprender. Carezco del más absoluto de los llamados oídos musicales. Sin embargo, superando ese tropiezo con una disciplina, logré que me venciera la pereza, sin dejar de escuchar música tercamente para tratar de aprender.
Tanto querer matar al padre, al final terminé disfrutando la música a como diese lugar.
Digo.
Hace ya muchos años que me deslumbro con la poesía. Y con Paul Celan en particular. El mejor poeta del siglo veinte de habla alemana. Sobreviviente de un campo de exterminio nazi, se radicó en París y allí se suicidó arrojándose al Sena en 1970.
Hace mucho una mujer me regaló dos de sus libros, "Amapola y Memoria" y "De Umbral en Umbral", libros que había extraviado. Gracias a ella, volvieron a mi y recuperaron su lugar entre mis libros. Todavía los arrastro conmigo de mudanza en mudanza. De tanto en tanto vuelvo a releerlos y a descubrir la emoción perfecta por la palabra detenida, que se mueve dentro mío.
"Tiempo del corazón" es una recopilación de cartas entre dos personas que se aman, que los une la pasión por la poesía. Un diálogo íntimo, apasionado y desgarrador. También están los desencuentros y el silencio. Es un diálogo de un amor después de Auschwitz, de personas que quedaron en situación de soledad y alarma. Ella, Ingeborg Bachmann también era poeta, poco reconocida fuera de Alemania y Austria, sin embargo ella es otra de las grandes voces de la poesía.
Entre ambos, esta historia duró quince años. Intensos y desesperados.
Leer la correspondencia entre ambos, lleva ineludiblemente a leer los libros de poesía de Celan que irrumpieron en esos años.
Ahí está el silencio y las tormentas de Celan dibujando sobre el cielo de París ese momento de su vida que quedó de forma desgarradora en su obra. Taciturno, solitario, fue profesor de alemán en una ciudad, que lo recuperó después de muerto.
Pero ya se sabe con los franceses.
Pienso.
No hay nada más apartado del mundo que una persona leyendo un libro. Es una especie de recinto que lo aleja del exterior, que lo somete a la palabra y que configura esa distancia. Solitario. ¿Solitario? No creo. Aparte. Sujeto por la acción de leer. Un hombre detenido mientras lee.
La acción trastocada, el movimiento leve y la abstracción, someten al otro, a esa especie de inquitud por lo que ese otro está haciendo.
Rito y descubrimiento. Una persona leyendo a distancia del resto.
Ahora que han estrenado la versión pobre de "Anna Karenina" de Liev Tolstói, vuelvo a algo dicho en alguna oportunidad. Me reitero.
La novela es una novela sobre la lectura de novelas. Y el mal que esto siempre acarrea, por algo además de quemar personas, las sectas, suelen quemar libros.
Vuelvo a este libro. Leer la correspondencia de otros, siempre tiene algo de espionaje. Asomarse al secreto de otros, insume asomarse a un mundo privado, vivo y ajeno.
Pero, venciendo prejuicios absurdos, este libro es un documento inalterable sobre el amor después del fin de mundo.
Esto ha sido todo muchachos... por ahora

lunes, 8 de abril de 2013

De que hablamos siempre

En un momento, en donde todo es desgracia para unos, uno, yo, preciso hablar de ese país, lejano, mío y doloroso.
Voy a hablar de ese dolor marrón, que recorrió de forma voraz durante dos días buena parte de la geografía y del dolor de personas que nada saben de cambio climático, de capas de ozono y que si saben mucho, pero mucho de injusticias, de marginamiento y de castigos sociales casi ejemplares.
Se perdieron vidas y ante este hecho, uno debe manejar la bronca. Se perdieron bienes, pero perdieron bienes como siempre los que menos tienen y uno debe manejar la bronca.
Deje pasar una semana, para recordar el miedo que uno siente, cuando el agua le lame las piernas a las personas en medio de la noche. Uno debe manejar la bronca y recapitular.
Por ejemplo, las inundaciones se repiten desde los inicios de este país mío. También uno debe recordar que nadie es amante social del sufrimiento, a lo mejor en privado a algunos les gusta. Pero socialmente no. Entonces las gorditas opinadoras, dicen que el pobrerío ama instalarse a la vera de arroyos, ríos y bañados. ¿Por qué? ¿Viven de la pesca en ríos contaminados? ¿Son cazadores furtivos? ¿Indomables castas insometidas a las tretas de la conquista?
O será, digo y pienso con bronca y dolor, los sitios asignados a los pobres de toda razón. Aquellos lugares que no pueden ser loteados a precios de París o Madrid. Esos reservorios de gente fea que sin duda habrá de morir tarde o temprano y lejos de la vista de esa otra gente, elegida por dioses y sus esclavos.
Entonces.
Vino el agua del cielo y arrasó. volvió a poner en práctica el dolor y la angustia y el miedo. Volvió a lo de siempre, a demostrar que lo que siempre ocurre es por culpa de los mismos de siempre y los que pagan las consecuencias, con sus pocos bienes, con su vida son aquellos que no son individualizados por nadie.
Deben salir con sus bultos, sintiendo esa lengua fría que trepa desde las plantas de los pies hasta lo recóndito de la conciencia. Y se instala allí. Se queda hasta que se convierte en dureza, junto a otras durezas en el rinconcito elegido de la memoria.
Salen de sus casas, dejando cosas detrás. Se pierden en las profundidades y se convierten sin que ellos quieran, en cifras.
Otra vez a cuesta con la miseria a recorrer alucinados un sitio más alto para pasar la noche y tratar de volver cuando bajen las aguas a salvar lo poco que quede, antes que otros lo hagan.
¿Existe el cambio climático? Parece un chiste. Uno de esos chistes de pitucos.
Por ejemplo, una autopista en la desembocadura de arroyos y riachos mas que cambio climático a mí me suena a asesinato en masa. El agua no escurre, choca contra una pared y la inundación es un decreto.
Pero a lo mejor este hecho es en nuestra medida un dato mas, un hecho que se repite. Un centro comercial construido más alto que el barrio que tiene alrededor, bombea el agua de las lluvias a ese barrio, el barrio se inunda y los que siempre pierden vuelven a perder, lo vienen haciendo desde el año 1957, cuando la fusiladora, una dictadura de entonces amontonó al pobrerío de forma provisional en esa zona, después de otras inundaciones también salvajes y letales. Los amontonó ahí, para que nadie los viera demasiado y los olvidó allí. Y en ese barrio los "vecinos" del intendente lo llaman Villa Mitré.
La semana pasada volvieron a inundarse. ¿Casualidad?
No se puede hacer un análisis sin sentir bronca y dolor. Por lo menos yo no puedo. Pienso en esa recurrencia de ser todos iguales ante la ley o en el peor de los casos, ante los ojos de dios.
Digo.
Hablo de mi país. De mi gente, de aquellos que siempre pierden.
En doscientos años de rentismo fácil, poder sobre vidas y haciendas, de vaquitas gordas han causado en nuestra burguesía nacional una especie de síndrome del gordito llorón e inútil, especie de enfermedad crónica e irreversible. Son como las amantes de los poderosos, cuando el papi les corta la tarjeta o no las lleva a Miami, van a los medios para contar sus crisis y otras miserias.
Vuelvo.
Las tragedias ponen a lo inevitable en el sitio de lo que podría haberse evitado. No es que haga falta más estado, hace falta mucha más sociedad, porque lo que mata no es nunca el error, sino su madrecita que es la ignorancia y ahí vamos.
Sumando muertos y arrasando con el pobrerío.
Mientras tanto, mientras esto ocurre, los gorditos inútiles recurren a la televisión y a las radios y a los periódicos, para seguir contando sus crisis, criticando y denostando a aquellos que salieron a ayudar al resto. Pero ninguno de estos eunucos caminó sobre el barro o entre el barro. Ninguno se arremangó para ayudar al otro, al desposeído, al temeroso. Ninguno se subió a ningún bote para socorrer a los que estaban en el techo de sus casas, sitiados por la negrura del agua negra que los rodeaba. De estos, no ví a ninguno.
Si vi a la presidenta haciendo lo que tiene que hacer un político. Aguantar los insultos y tratar de acercar calma. Lo hizo sin custodias ni guardias de infantería. Con un par de botas para lluvia, ella, fue a su barrio, tal vez uno de los más golpeados y después fue al otro, a aquel que mencionaba antes.
Ella, por lo menos estuvo. Pero antes habían llegado los militantes políticos, los jóvenes, ayudando, tratando de auxiliar hasta la llegada del resto.
Me distraigo.
Cuando la presidenta bajó al barro, los gorditos cerraron el culo. Perdón por mi francés que no es demasiado académico.
 Mientras los otros estaban de vacaciones, fraguando fotos y esas cosas, comenzaron a hablar del cambio climático. La naturaleza como la gran responsable y ante la cual no se puede hacer nada. ¿Coartada? ¿Un nuevo eje para descargar responsabilidades?
Pero la pregunta es ¿Quién se hace cargo de los muertos? De estos muertos que dejó el agua una vez más. ¿Quién es el responsable de esto? ¿El estado? ¿Los gobernantes que permiten edificar en sus municipios impunemente? ¿Los empresarios que en su voracidad no aceptan limitaciones de ninguna índole a la hora de ganar millones a costa de la seguridad del resto? ¿Quién?
Los ríos tienen crecidas y bajantes. Hay temporadas de lluvias y hay temporadas de sequía. Los afluentes bajan y suben como siempre.
Pasan los gobiernos, los intendentes, vienen otros y la cosa seguirá como siempre. Los débiles perdiendo todo y los alcahuetes de siempre ganando.
Un país que no quiere ver a sus pobres,que los aleja de los centros luminosos de la patria. Un país que esconde su desigualdad debajo de la alfombra de las buenas costumbres. Un país racista que acabó con todo lo que no era de su color o su creencia. Un país, como decía un grande, vegetal en vías de petrificarse.
Un país que mata a sus mejores hijos y después les echa las culpas de sus propias muertes a esos hijos que querian un mundo mas justo. Un país entrañable y extraño.
Digo.
Hablar de cambio climático es un chiste. Es para reírse a carcajadas.
Pero las muertes lo hacen hoy imposible.
Seguramente habrá foros, juntas, reuniones. Grandes planes y demasiadas voces. Seguro que alguno habrá de recordar a Ameghino, cuando hablaba de los ríos de la meseta de Buenos Aires y decía, lo hago de memoria, que esa porción de tierra estaba cruzada por ciclos de unos cincuenta años más o menos, ciclos que alternaban fuertes temporadas de lluvias y grandes temporadas de secas.
No se si esto sirve.
Los muertos de estas inundaciones ya no nos escuchan.




martes, 2 de abril de 2013

Aspectos del peligro

Se hace interesante, como en un laboratorio, comprobar como todo muta. Los acusadores de ayer, son los mismos que ahora están sitiados por denuncias y escándalos. Porque el primer cómplice del peligro siempre es la casualidad.
Gobernantes que esgrimen el dedo, por lo general el índice de la mano derecha, mientras cruzan los dedos de la mano izquierda, siempre oculta detrás de la espalda.
Ahora el dueño de Galicia aparece en una fotografía con un narco gallego.
Mismo lugar de origen de este engendro llamado Partido Popular. De allí Franco, Fraga Iribarne, Rajoy y una larga lista de lúmpenes a sueldo y robo inusitada a para esta España, engañada por célebres políticos profesionales desde el mismo día de la muerte de paquito en una de las agonías más largas de la historia, solo superada por la de un papa de extrema derecha, que llevó también lo suyo, por algo este y aquel, son casi santitos de diversas devociones.
Digo.
Llovió en semana santa, como para enfriar ánimos y suplicios varios. Hoy sale el primer solcito de primavera y me voy al Retiro.
Salen los botes con atléticos enamorados. Puro músculo y seducción. Todavía se nubla, caen unas gotas con sol y al segundo, vuelve casi el mismo sol a su lugar.
Una vez un amigo, en un puente de París, mientras discurríamos sobre felicidades, erecciones y elecciones me preguntó de repente: - "¿Vos que harías si tenés una mujer de veinticinco años?".
Dejé pasar un momento, mientras el río serpenteaba con fuerza, lo miré y le respondí:" Yo, yo... me pongo a llorar nada más...". Seguimos caminando hablando de Perón, Maradona, jazz, el dulce de leche y el tango, hasta perdernos en la noche de esa ciudad demasiado conocida y demasiado parecida a otras hechas a su imagen y semejanza.
Sigo en El Retiro. Me deslumbra mirar los árboles hasta que mis ojos son árboles y maderas de pájaros, y sombras y olor, ese olor sagrado a tierra mojada.
Ahora que han prohibido la música dentro del parque, es casi extraño sentarse y respirar suave. Leer y estarse quieto.
Pienso.
Flaubert y Dostoiesvki, nacieron el mismo años en puntos diferentes de una Europa ya vieja y murieron con meses de diferencia. Uno fue elegido como el apóstol de la literatura moderna, el otro fue mirado como una rareza que la locura permite. Uno era el necesario para el panteón burgués de la literatura. El otro en cambio, construyó una obra sin fisuras, demodelora. Cuando se llega al nível de concepción narrativo de Dostoiesvki ya se es formalmente revolucionario.
Por eso como decía Borges, la mejor obra del francés fue su correspondencia.
Pero no es una polémica.
Es descubrir la realización de un mundo propio. En realidad Flaubert es un burgués con tiempo, que se dedica a la literatura, Dostoiesvki por haber nacido en Rusia es una especie de caso especial, que cuando escribe El Jugador, dicen, como una especie de catársis, dejó de jugar.
Me distraigo.
Recordar no es lo mismo que acordarse, por eso a veces me instalo en partes del recuerdo, para tratar de objetivar esa adjudicación que solemos hacer de nuestras lecturas.
Y ahí se produce un fenómeno que trasciende. Sobre la palabra, se descuelga nuestra intención de sabernos seducidos por esa palabra,  que nos dice y nos hace penetrar en esa alteridad que produce el texto.
Segundo tomo de los papeles de uno de los mejores escritores argentinos de los últimos tiempos. "Papeles de Trabajo II" de Juan José Saer. Papeles que abarcan sus trabajos desde su arribo a Francia en 1968 hasta su muerte en 2005. Anotaciones en libretas, cuadernos, papeles sueltos, unificados. El esqueleto de sus años más productivos. El andamiaje por donde discurrieron, tal vez, sus obras más potentes. Con Saer ocurrió, que la crítica argentina, lo desconoció hasta la apertura democrática. Allí, muchos descubrieron de pronto un escritor formidable, que nunca dejó de pensar en su país y que de hecho, inventó una ciudad al costado de un río ancho y torrentoso, de nombre incierto pero conocido. Además, toda su obra se encadena por momentos en el mismo grupo de amigos que recorren esa ciudad de punta a punta, o se reúnen en un bar o a comer agotadores asados eternos o a discutir o a contar lo que otro ha contado como una anécdota pura.
Obra tremenda, con puntos esenciales como: "Cicatrices"; "Nadie nada nunca"; "Glosa"; "Lo imborrable" y "La Grande" su última novela inconclusa que fundamentan esa biblioteca personal que uno lleva a rastras, que reconstruye una y otra vez ante cada mudanza o pérdida.
Entonces este libro es la trastienda de esa escritura formal, que sedujo a muchos en su momento y que sigue ejerciendo su tarea. Estos papeles, muestran la otra cara de un escritor que en silencio, construyó una muesca más en ese espacio creativo de un país muy lejano de todo.
Digo.
A veces la taba viene cambiada. La suerte es muy perra. Noticias, adioses sin tiempo. Arañas interiores que construyen ese final de todo. Preguntas sin respuesta, desiertos nocturnos de tristeza lenta. Lo endeble de esta vida a la orden del día. La mala noticia madrugadora, la angustia y la rabia respondiendo por igual en esa sórdida carrera aturdidora y loca.
Cambio.
Escucho en El Retiro, en ese pulmón madrileño, al Esbjörn Svensson Trio, grabado en vivo. tres músicos que suman, creo que ya lo he dicho en su momento, uno de esos especiales del jazz. Esbjörn murió en un accidente de buceo, cuando todavía era muy joven, postergando así una carrera dentro de la música más que prometedora.
El disco "Live in Hamburg", tiene la frescura de ese desenfado que los tres suecos comenzaron a darle a la música desde su fundación en 1990 y hasta el 2008, año del fin de esta historia. Notable disco, fuerte y lírico a la vez, alejado de ciertas concesiones que siempre suelen hacer a la industria. El trío suena con esa disposición permanente a la emoción, con guiños y pequeños homenajes perfectos.
En fin, la música sigue llenando esta parte de mi vida, desde siempre. Afortunadamente hay mucha buena música flotando a nuestro alrededor, derrotando tanto grito y tanto mal gusto.
De alguna forma, Madrid es una especie de tenue hogar, me guardan buenos amigos, que solo están ahí, donde debemos estar siempre los amigos para los amigos.
Por eso en esos diferentes aspectos que tiene el peligro, debemos ser conscientes de esa levedad que nos concierne y que nos hace, mientras descubrimos nuestras capacidades de resistencia y nuestros deseos más profundos.
En fin,compañeros, que no sea nada...



sábado, 30 de marzo de 2013

Postales madrileñas

Sábado. La rutina de no hacer nada. De hablar con árboles y esperar que escampe. Porque en Madrid llueve, con esa crudeza que siempre tiene la tristeza, con esa soledad que tienen los días en blanco. Porque Madrid está paralizado. Semana santa, pocos gatos madrileños y mucho turista depredador y voraz, que arrasa dejando como regalo pequeñas pistas de sordidez que otorga el dinero.
Escribo para recordarme quien soy, para descifrarme en este ir y venir desde y hacia ningún lugar. Para reconocer las fronteras que me circundan de a poco como esos fuegos que siempre tienen nombre.
Madrid es un cruce de caminos, ahí a lo mejor radica esa belleza quieta que esta ciudad, bajo el agua mileraria siempre parece vivir a la espera de los soles rabiosos y plenos que llegarán en breve.
Camino por sus callecitas angostas, me distraigo con el rumor de los vientos y el sonido de las voces.
Ya no soy de ningún sitio, me presiento.
Digo.
Asombrado percibo los grados añejos de superchería. Leo los diarios argentinos y veo procesiones multitudinarias de los nuevos cruzados. Religiosidad vieja y furiosa. Han vuelto las sotanas y los inciensos a la vieja patria. Regresaron los brujos y sus mercachifles de mercados arrasadores. El agua bendita ya corta las bebidas en ese país lejano.
Mientras los pastores sigan violando a sus ovejas, yo me quedo, me quedaré con los lobos, a pesar de la ley antiterrorista que este gobierno promulgó en su momento. Me quedo con los lobos y las lobas, pintándonos el cuerpo de azul y orándole a los árboles memoriosos que pueblan nuestros bosques.
Mientras este disparate de papa argentino, de misa y de crucifijo, de obispos pederastas que comenzarán a gobernar provincias y municipios, susurrándole al oído a los que mandan. Caudillos viejos de provincias polvorientas, que serán el pedernal en donde se fraguen las nuevas y más rotundas supercerías del sigloy las oposiciones a las leyes que vayan en contra de sus credos con la ayuda pontificia de la derecha de siempre.
Vuelvo.
Madrid se despereza en este sábado de gloria. Se prepara para una noche más, de esas, de ciertos desbordes y poco más.
Ahora que han prohibido a los desahuciados manifestar su bronca y denunciar a los políticos corruptos, es decir escracharlos y hacerles sentir en carne propia esa furia ciudadana, recordarles ese prontuario que portan por en solo hecho de ser cómplices de la injusticia, que el pueblo no olvida, descubro a un chipriota que se queja amargamente en la televisión, de ser tratado, él, como un habitante del tercer mundo.
Me río. Siempre fueron del tercer mundo. Son del tercermundo los desprotegidos de esta tierra, los perseguidos, los hambreados, los parados, los torturados, todos somos del tercer mundo. En eso nos parecemos todos sin excepción.
O acaso los familiares de los ajusticiados por el franquismo, los que están enterrados en las cunetas sin marca, no son habitantes del tercermundo?
La transición española, fue en el mejor de los casos, una transacción y nada más.Transacción entre los fascistas y su rey tonto.
Digo.
Como lo que me sobra es tiempo, me doy a la lectura.
Escondido entre mis ropas, me traje este libro monumental. "Una Excursión a los Indios Ranqueles" de Lucio V. Mansilla. Mucho antes de planearse el exterminio total de los salvajes, indocumentados y ateos dueños de la tierra originarios, Sarmiento, a la sazón presidente, le encomineda a este coronel delirante, firmar tratados con los indios más allá de las fronteras conocidas de aquel país.
Por supuesto, que después de conseguido esto, el presidente los anuló, porque la única política eficaz y duradera eran el sable y la cruz.
Sin embargo y a pesar de esto, Mansilla, un niño bien, acostumbrado a los salones de París, a la buena vida y las buenas mujeres, decide desde su improbable tarea, escribir este libro. La escritura es en forma de cartas, que hacen su aparición día a día, en las páginas de un periódico de Buenos Aires.
Elige la metodología epistolar, para referir su viaje hacia esa especie de fin del mundo que era ese lejano país en pleno siglo XIX.
Cartas a un amigo ficticio.
De esta manera, la narración se ve cortada por el final de las cartas y recomenzada al día siguiente en una larga conversación
La conversación.
Un arte en sí mismo. Una dispensa hecha hacia el otro, a uno mismo, invitando al otro, a elaborar un discurso conjunto. Mansilla aquí elabora una conversación con múltiples voces a la vez. La de él y la de sus lectores de entonces, que de una forma original, prestan esta forma de narrativa y dibujan algo nuevo, novedoso y asombroso.
Solo Mansilla, acompañado por pocos hombres desarmados se adentran en esa gran llanura en busca de aquellos indios para firmar nuevos tratados de paz, llevar las fronteras un poco más allá y darle seguridad a esas mismas fronteras.
Un viaje fantástico hacia esa nada, hacia ese vértigo horizontal que habitaban los indios y que el hombre blanco, de forma oficial nunca había recorrido.
Mansilla, hijo de militares y militar él mismo, Fue un charlista con mucho tiempo. Valiente y tilingo a la vez. Antes y después de esta aventura, fue un viajero frencuente. París, Londres, Madrid, El Cairo fueron solo pistas en su vida. Escritor como su hermana Bernarda Mansilla, desarrolló una literatura que sin ser de importancia para las letras argentinas, tuvo en ese libro, un efecto duradero. Mansilla el coronel de esta historia, lleva a cabo un descubrimiento notable en lo que a creación literaria se refiere. Logra lo que decía más arriba. Mediante el ardid de la carta, involucra a ese otro total, en una lectura, plena y de una calidad imprevistas para las letras de aquellos años. Era un dandi, famoso por "caseur", una suerte de especialista en la conversación.
1868 realiza entre sus diversiones, este mandato del presidente. Se atreve y marcha hacia esa inmensidad. Allí descubre pronto, más temprano que tarde que el supuesto problema indio, es muy diferente a la distorsionada visión de la clase dirigente argentina. Y descubre y lo cuenta a su manera. Acertada forma de ficcionalizar una realidad, que como siempre suele ocurrir, se repite el mismo movimiento en una charla cualquiera sostenida por dos amantes de las palabras y los tiempos.
Vuelvo.
Entonces sorteando aduanas, me traje este bello e importante libro argentino, con el cual me divierto encontrando, luego de desarmarlo por completo y de volver a rearmarlo, los mecanismos utilizados por este "niño bien" de la clase patricia argentina.
Novela, libro de viaje, asunción plena de un hombre con una realidad, que debe confrontar con otra realidad, rica y desconocida, que por tal, no deja de ser maravillosa y plena.
Acaso no nos sucede esto siempre, a cada paso cuando estamos en tierras extrañas?
Sigo.
Y me descubro presientiendo este siglo nuevo que me agarra viejo y que, el siglo, parece también viejo. La década que viene, de seguir asi, será terrible.
Por el momento, me estaciono y escucho.
El último disco del madrileño Quique González. Disco que parece ha espantado a los críticos musicales a sueldo de las grandes multinacionales. "Delantera Mítica", sin decirlo ha sido catalogadoantes que nada como un disco de protesta. En fin, los payasos de siempre, que socorren a los poderosos de siempre, dicen, suelen decir estas estupideces. Con la que está cayendo en este país, que alguien diga que Dios se ha ido sin pagar la última ronda, me parece lo justo. Pero vuelvo al disco de González. Sigue sumando escalones a esa escalera personal a fuerza de talento, de poesía y de música. No es ninguna sorpresa, ya nos tiene habituados a esa concepción total. Este disco, sin dudas, lo saca un poco de esa introspección de sus trabajos anteriores, lo trae más a la calle, a nosotros y nos dice cosas inteligentes.
Buen disco para estos días madrileños que me corren por el cuerpo. De alguna forma siempre hay que tratar de ponerle una banda de sonido a nuestros días.
En eso estamos, luchando contra este anacronismo eclesiástico, que se parece como todas las calaveras, muestran los dientes en una sonrisa eterna.
Mientras unos y otros, hacen sus procesiones, me encomiendo a los lobos para alejarnos de tanta oveja desmemoriada.
Muchachos esto es lo que hay...


jueves, 28 de marzo de 2013

El año lanzallamas

A veces este Madrid enamora, desnuda y nos hace decir cosas, cuestiones y sueños, que solo por las aceras de esta ciudad parecieran circular.
El movimineto constante que no es tanto. Las voces en las horas puntas. el cielo cruzado de nubes rabiosas en esta semana que de santa tiene más bien poco. Casi nada. Armar las maletas y salir disparados como gatos golpeados hacia esa nada, que año a año se repite como una misa laica.
Entonces una de esas noches en donde el frío se desmorona hasta el año que viene o hasta el próximo frío hambriento que habrá de llegar, como todo. Es asi, que me detengo en esta avenida y respiro el Callao y la Gran Vía de siempre. No me despido, no me gustan las despedidas de ninguna índole.
Ese dar explicaciones para esperar las del otro. No. Prefiero los perros, el coloquio de perros con la luna y a tomar vientos.
Madrid es, tiene que ser, la mejor de las amantes que uno pueda encontrar en su camino. Un cerveza compartida, un cigarrillo encendido por otros labios. El silencio que se mueve como siempre se mueve el amor en las penumbras de cuartos y algunas escaleras.
Digo.
Tenemos papa y no me importa. Nunca me importaron los dueños elegidos por otros dueños de la nada. ¿Es argentino? que lástima. Debiera como buen argentino renunciar y rechazar la alabanza.
¿La humanidad se ha salvado? Si que lo digan los millones de hambrientos, los millones de niños que no habrán de sobrepasar la altura de algunas mesas. Que lo confirmen los miles de mujeres que mueren a diario en abortos clandestinos. Que lo afirmen aquellos que no pueden usar, forros, condones o preservativos para sobrevivir al SIDA. Que lo expliquen aquellos que se ufanan de estar en contra del matrimonio igualitario, mientras los padrecitos abusan de sus jovenes ovejas como si nada.
El papa no es nada. Un accidente que hace que algunos fantoches argentinos sean hoy o crean que son más y mejores que los ángeles, que se sabe no tienen sexo.
Pienso.
Esperaron con paciencia, largos años de negarlo y olvidarlo. Cuando por ley, ya se pueden editar sus libros sin pagar derechos de autor sobreviene la feria de vanidades.
Se llamaba Roberto Emilio Godofredo Arlt. La literatura argentina tiuene una de esas deudas eternas para con él. Era inventor, casi un analfabeto para los cortesanos de la buena literatura. Periodista y un tipo de una visión profunda.
Escribió teatro, cuentos, aguafuertes en los periódicos y novelas.
Vivio solamente cuarenta y dos años y dejó varias certezas. O mejor dicho dejó dos grandes novelas que son, a juicio mío, las dos mejores novelas argentinas del siglo pasado. "Los siete locos" una de ellas o la primera parte si se quiere, formula desde un mundo ajeno a la cultura argentina, la novela política de excepción.
 Si el siglo anterior, el XIX tuvo al "Facundo" de Sarmiento como ejemplo de esto, Con Arlt hijo de inmigrantes afincados en Buenos Aires, se completa el círculo. Con el libro de Sarmiento se diseccionaba esa civilización y esa barbarie que cruzaba el país.
Con Arlt en cambio, se le da la palabra a ese mundo que arrasado por las buenas y cauterizantes palabras de la civilización, había sido arrinconado.
Vuelven las putas a la literatura.
Ni prostitutas, ni rameras, ni furcias ni meretrices. Putas, escritas, con el cuerpo escrito que no leen ni son burguesas, sino mujeres de ese subsuelo a punto de sublevarse.
Vuelve el amor loco o se anuncia ese amor loco entre un hombre y una mujer. La mujer es esa parte de nosotros, los tipitos solos. Los que amamamos rabiosamente a una mujer sin saber si ella nos ama, el amor eterno e infernal, que nos marca. Aparecen las putas entre nosotros. Surge esa mujer perfecta en su supuesta imperfección y que la hace nuestra, única y total.
En la pluma incorrecta de este escritor, aparecen nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras primas, la vecina y la mujer del otro con derecho al deseo, al placer y a la inmortalidad magdalena que preanunciaban los textos supuestamente sagrados.
Tambien aquellos hombres solos, aquellos los mafiosos sentimentales y callados, hombres tristes de corazón lejano, hombres al fin derrotados por esa segunda ciudad subterránea que late y vibra sola en los confines de ninguna épica. Y ahí, están los científicos arrebatados y los astrólogos temerosos de ese todo que la gran ciudad guardaba entre sus pliegues y sus márgenes.
En la primera parte, bien se puede leer como una novela doble. La de endorsain y la del astrólogo. Se pueden leer como dos movimientos distintos de la literatura argentina.
En la segunda parte y enancado en un realismo contundente, se conoce la muerte de otra forma.
En ambas Roberto Arlt deja sus señas, sus huellas y se gana la desaprobación bastarda de los círculos "cultos" de las letras porteñas. Ninguneado, ignorado y maldecido, Arlt no recibió ningún reconocimiento de ningún sector. Tres décadas después de su muerte, comenzaron a leerse nuevamente sus obras y ha ser reconocidas por aquellos sectores de la izquierda que encontraron en el la palabra justa.
Leer hoy a Arlt es casi una obligación moral. La palabra pobre que decía desde otro lugar lo que nadie decía. El rufián triste y la cieguita. Los planes para un gobierno mundial y la sensación rayana con el dolor de estar lejos del mundo, al borde del agua, en el sur de todo.
Explotados y explotadores, sometidos a las mismas variables de despojo. La palabra como un cuerpo que describe.
Ahora pués, que no hay que pagarle un peso a nadie. Las editoriales vuelven a él. Parece un cuento de este hijo de alemanes y suizos, que cursó apenas hasta quinto grado de la primaria, porque debía trabajar para acercar comida al puchero inmigrante.
Cuando murió, en 1942, lo hizo en una pensión de mala muerte, con pulgas y chinches. Era un tipo grande de físico. subieron el cajón hasta la pieza, lo cerraron y no lo pudieron sacar por la puerta.
Debieron venir los bomberos y con una grúa, lo sacaron por la ventana de su piecita.
La foto que hay, muestra un cajón suspendido en el aire, bajo un cielo gris de mortaja.
Esto también es Roberto Arlt y toda su literatura, que las pirañas volverán a reeditar este año bien lanzallamas.
Cambio.
Me sigo sorprendiendo a cada paso. La vida me encanta porque me da esas cuestiones de descubrir a cada paso, rostros o palabras cercanas.
Camino Madrid, algo menos. Pero me asoma y se asoma ella. Entonces busco músicas y encuentro el último disco de Thon Yorke.
Y ahí suena, esa mezcla de sonidos que irrumpe y que se llama "Amok ( Atoms for the Peace Album)", que se diferencia de esa otra máquina que es Radiohead y que por ahora descansa hasta nuevo aviso.
Vale la pena detenerse en este trabajo. Es un paso más hacia ningún lugar como toda la cultura occidental de los últimos siglos. Pero es un paso más que asombra y emociona. Cuesta acostumbrarse al sonido, pero una vez pasado por esto, Amok es una buena lección de vanguardia. Palabrita esta que molesta a propios y extraños, por esos complejos de culpa que suelen acompañarnos. Yo sigo creyendo en las vanguardias, de cualquier tipo y decisión. Las vanguardias son buenas porque refrescan el cadáver de la cultura anquilosado.
Porque nos hace preguntarnos e interrogar al otro. Ese que siempre debemos enfrentar para saber quiénes en definitiva somos o queremos ser.
Bueno me voy silbando bajito. Maduro va a arrasar en Venezuela, Bachelet, la chilena hará lo suyo contra la derecha en su país y Chipre decidió imitarnos.
Ah! Ahora que todos hablan del papa, el cielo a donde van todos los toruradores y dictadores protegidos por la iglesia, tiene un nuevo ministro de economía, el mismo que fuera de la dictadura argentina, de misa diaria y comunión.
El infierno, por lo visto sigue siendo la mejor opción...
Muchachos que no decaiga!!!