Sábado. La rutina de no hacer nada. De hablar con árboles y esperar que escampe. Porque en Madrid llueve, con esa crudeza que siempre tiene la tristeza, con esa soledad que tienen los días en blanco. Porque Madrid está paralizado. Semana santa, pocos gatos madrileños y mucho turista depredador y voraz, que arrasa dejando como regalo pequeñas pistas de sordidez que otorga el dinero.
Escribo para recordarme quien soy, para descifrarme en este ir y venir desde y hacia ningún lugar. Para reconocer las fronteras que me circundan de a poco como esos fuegos que siempre tienen nombre.
Madrid es un cruce de caminos, ahí a lo mejor radica esa belleza quieta que esta ciudad, bajo el agua mileraria siempre parece vivir a la espera de los soles rabiosos y plenos que llegarán en breve.
Camino por sus callecitas angostas, me distraigo con el rumor de los vientos y el sonido de las voces.
Ya no soy de ningún sitio, me presiento.
Digo.
Asombrado percibo los grados añejos de superchería. Leo los diarios argentinos y veo procesiones multitudinarias de los nuevos cruzados. Religiosidad vieja y furiosa. Han vuelto las sotanas y los inciensos a la vieja patria. Regresaron los brujos y sus mercachifles de mercados arrasadores. El agua bendita ya corta las bebidas en ese país lejano.
Mientras los pastores sigan violando a sus ovejas, yo me quedo, me quedaré con los lobos, a pesar de la ley antiterrorista que este gobierno promulgó en su momento. Me quedo con los lobos y las lobas, pintándonos el cuerpo de azul y orándole a los árboles memoriosos que pueblan nuestros bosques.
Mientras este disparate de papa argentino, de misa y de crucifijo, de obispos pederastas que comenzarán a gobernar provincias y municipios, susurrándole al oído a los que mandan. Caudillos viejos de provincias polvorientas, que serán el pedernal en donde se fraguen las nuevas y más rotundas supercerías del sigloy las oposiciones a las leyes que vayan en contra de sus credos con la ayuda pontificia de la derecha de siempre.
Vuelvo.
Madrid se despereza en este sábado de gloria. Se prepara para una noche más, de esas, de ciertos desbordes y poco más.
Ahora que han prohibido a los desahuciados manifestar su bronca y denunciar a los políticos corruptos, es decir escracharlos y hacerles sentir en carne propia esa furia ciudadana, recordarles ese prontuario que portan por en solo hecho de ser cómplices de la injusticia, que el pueblo no olvida, descubro a un chipriota que se queja amargamente en la televisión, de ser tratado, él, como un habitante del tercer mundo.
Me río. Siempre fueron del tercer mundo. Son del tercermundo los desprotegidos de esta tierra, los perseguidos, los hambreados, los parados, los torturados, todos somos del tercer mundo. En eso nos parecemos todos sin excepción.
O acaso los familiares de los ajusticiados por el franquismo, los que están enterrados en las cunetas sin marca, no son habitantes del tercermundo?
La transición española, fue en el mejor de los casos, una transacción y nada más.Transacción entre los fascistas y su rey tonto.
Digo.
Como lo que me sobra es tiempo, me doy a la lectura.
Escondido entre mis ropas, me traje este libro monumental. "Una Excursión a los Indios Ranqueles" de Lucio V. Mansilla. Mucho antes de planearse el exterminio total de los salvajes, indocumentados y ateos dueños de la tierra originarios, Sarmiento, a la sazón presidente, le encomineda a este coronel delirante, firmar tratados con los indios más allá de las fronteras conocidas de aquel país.
Por supuesto, que después de conseguido esto, el presidente los anuló, porque la única política eficaz y duradera eran el sable y la cruz.
Sin embargo y a pesar de esto, Mansilla, un niño bien, acostumbrado a los salones de París, a la buena vida y las buenas mujeres, decide desde su improbable tarea, escribir este libro. La escritura es en forma de cartas, que hacen su aparición día a día, en las páginas de un periódico de Buenos Aires.
Elige la metodología epistolar, para referir su viaje hacia esa especie de fin del mundo que era ese lejano país en pleno siglo XIX.
Cartas a un amigo ficticio.
De esta manera, la narración se ve cortada por el final de las cartas y recomenzada al día siguiente en una larga conversación
La conversación.
Un arte en sí mismo. Una dispensa hecha hacia el otro, a uno mismo, invitando al otro, a elaborar un discurso conjunto. Mansilla aquí elabora una conversación con múltiples voces a la vez. La de él y la de sus lectores de entonces, que de una forma original, prestan esta forma de narrativa y dibujan algo nuevo, novedoso y asombroso.
Solo Mansilla, acompañado por pocos hombres desarmados se adentran en esa gran llanura en busca de aquellos indios para firmar nuevos tratados de paz, llevar las fronteras un poco más allá y darle seguridad a esas mismas fronteras.
Un viaje fantástico hacia esa nada, hacia ese vértigo horizontal que habitaban los indios y que el hombre blanco, de forma oficial nunca había recorrido.
Mansilla, hijo de militares y militar él mismo, Fue un charlista con mucho tiempo. Valiente y tilingo a la vez. Antes y después de esta aventura, fue un viajero frencuente. París, Londres, Madrid, El Cairo fueron solo pistas en su vida. Escritor como su hermana Bernarda Mansilla, desarrolló una literatura que sin ser de importancia para las letras argentinas, tuvo en ese libro, un efecto duradero. Mansilla el coronel de esta historia, lleva a cabo un descubrimiento notable en lo que a creación literaria se refiere. Logra lo que decía más arriba. Mediante el ardid de la carta, involucra a ese otro total, en una lectura, plena y de una calidad imprevistas para las letras de aquellos años. Era un dandi, famoso por "caseur", una suerte de especialista en la conversación.
1868 realiza entre sus diversiones, este mandato del presidente. Se atreve y marcha hacia esa inmensidad. Allí descubre pronto, más temprano que tarde que el supuesto problema indio, es muy diferente a la distorsionada visión de la clase dirigente argentina. Y descubre y lo cuenta a su manera. Acertada forma de ficcionalizar una realidad, que como siempre suele ocurrir, se repite el mismo movimiento en una charla cualquiera sostenida por dos amantes de las palabras y los tiempos.
Vuelvo.
Entonces sorteando aduanas, me traje este bello e importante libro argentino, con el cual me divierto encontrando, luego de desarmarlo por completo y de volver a rearmarlo, los mecanismos utilizados por este "niño bien" de la clase patricia argentina.
Novela, libro de viaje, asunción plena de un hombre con una realidad, que debe confrontar con otra realidad, rica y desconocida, que por tal, no deja de ser maravillosa y plena.
Acaso no nos sucede esto siempre, a cada paso cuando estamos en tierras extrañas?
Sigo.
Y me descubro presientiendo este siglo nuevo que me agarra viejo y que, el siglo, parece también viejo. La década que viene, de seguir asi, será terrible.
Por el momento, me estaciono y escucho.
El último disco del madrileño Quique González. Disco que parece ha espantado a los críticos musicales a sueldo de las grandes multinacionales. "Delantera Mítica", sin decirlo ha sido catalogadoantes que nada como un disco de protesta. En fin, los payasos de siempre, que socorren a los poderosos de siempre, dicen, suelen decir estas estupideces. Con la que está cayendo en este país, que alguien diga que Dios se ha ido sin pagar la última ronda, me parece lo justo. Pero vuelvo al disco de González. Sigue sumando escalones a esa escalera personal a fuerza de talento, de poesía y de música. No es ninguna sorpresa, ya nos tiene habituados a esa concepción total. Este disco, sin dudas, lo saca un poco de esa introspección de sus trabajos anteriores, lo trae más a la calle, a nosotros y nos dice cosas inteligentes.
Buen disco para estos días madrileños que me corren por el cuerpo. De alguna forma siempre hay que tratar de ponerle una banda de sonido a nuestros días.
En eso estamos, luchando contra este anacronismo eclesiástico, que se parece como todas las calaveras, muestran los dientes en una sonrisa eterna.
Mientras unos y otros, hacen sus procesiones, me encomiendo a los lobos para alejarnos de tanta oveja desmemoriada.
Muchachos esto es lo que hay...
sábado, 30 de marzo de 2013
jueves, 28 de marzo de 2013
El año lanzallamas
A veces este Madrid enamora, desnuda y nos hace decir cosas, cuestiones y sueños, que solo por las aceras de esta ciudad parecieran circular.
El movimineto constante que no es tanto. Las voces en las horas puntas. el cielo cruzado de nubes rabiosas en esta semana que de santa tiene más bien poco. Casi nada. Armar las maletas y salir disparados como gatos golpeados hacia esa nada, que año a año se repite como una misa laica.
Entonces una de esas noches en donde el frío se desmorona hasta el año que viene o hasta el próximo frío hambriento que habrá de llegar, como todo. Es asi, que me detengo en esta avenida y respiro el Callao y la Gran Vía de siempre. No me despido, no me gustan las despedidas de ninguna índole.
Ese dar explicaciones para esperar las del otro. No. Prefiero los perros, el coloquio de perros con la luna y a tomar vientos.
Madrid es, tiene que ser, la mejor de las amantes que uno pueda encontrar en su camino. Un cerveza compartida, un cigarrillo encendido por otros labios. El silencio que se mueve como siempre se mueve el amor en las penumbras de cuartos y algunas escaleras.
Digo.
Tenemos papa y no me importa. Nunca me importaron los dueños elegidos por otros dueños de la nada. ¿Es argentino? que lástima. Debiera como buen argentino renunciar y rechazar la alabanza.
¿La humanidad se ha salvado? Si que lo digan los millones de hambrientos, los millones de niños que no habrán de sobrepasar la altura de algunas mesas. Que lo confirmen los miles de mujeres que mueren a diario en abortos clandestinos. Que lo afirmen aquellos que no pueden usar, forros, condones o preservativos para sobrevivir al SIDA. Que lo expliquen aquellos que se ufanan de estar en contra del matrimonio igualitario, mientras los padrecitos abusan de sus jovenes ovejas como si nada.
El papa no es nada. Un accidente que hace que algunos fantoches argentinos sean hoy o crean que son más y mejores que los ángeles, que se sabe no tienen sexo.
Pienso.
Esperaron con paciencia, largos años de negarlo y olvidarlo. Cuando por ley, ya se pueden editar sus libros sin pagar derechos de autor sobreviene la feria de vanidades.
Se llamaba Roberto Emilio Godofredo Arlt. La literatura argentina tiuene una de esas deudas eternas para con él. Era inventor, casi un analfabeto para los cortesanos de la buena literatura. Periodista y un tipo de una visión profunda.
Escribió teatro, cuentos, aguafuertes en los periódicos y novelas.
Vivio solamente cuarenta y dos años y dejó varias certezas. O mejor dicho dejó dos grandes novelas que son, a juicio mío, las dos mejores novelas argentinas del siglo pasado. "Los siete locos" una de ellas o la primera parte si se quiere, formula desde un mundo ajeno a la cultura argentina, la novela política de excepción.
Si el siglo anterior, el XIX tuvo al "Facundo" de Sarmiento como ejemplo de esto, Con Arlt hijo de inmigrantes afincados en Buenos Aires, se completa el círculo. Con el libro de Sarmiento se diseccionaba esa civilización y esa barbarie que cruzaba el país.
Con Arlt en cambio, se le da la palabra a ese mundo que arrasado por las buenas y cauterizantes palabras de la civilización, había sido arrinconado.
Vuelven las putas a la literatura.
Ni prostitutas, ni rameras, ni furcias ni meretrices. Putas, escritas, con el cuerpo escrito que no leen ni son burguesas, sino mujeres de ese subsuelo a punto de sublevarse.
Vuelve el amor loco o se anuncia ese amor loco entre un hombre y una mujer. La mujer es esa parte de nosotros, los tipitos solos. Los que amamamos rabiosamente a una mujer sin saber si ella nos ama, el amor eterno e infernal, que nos marca. Aparecen las putas entre nosotros. Surge esa mujer perfecta en su supuesta imperfección y que la hace nuestra, única y total.
En la pluma incorrecta de este escritor, aparecen nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras primas, la vecina y la mujer del otro con derecho al deseo, al placer y a la inmortalidad magdalena que preanunciaban los textos supuestamente sagrados.
Tambien aquellos hombres solos, aquellos los mafiosos sentimentales y callados, hombres tristes de corazón lejano, hombres al fin derrotados por esa segunda ciudad subterránea que late y vibra sola en los confines de ninguna épica. Y ahí, están los científicos arrebatados y los astrólogos temerosos de ese todo que la gran ciudad guardaba entre sus pliegues y sus márgenes.
En la primera parte, bien se puede leer como una novela doble. La de endorsain y la del astrólogo. Se pueden leer como dos movimientos distintos de la literatura argentina.
En la segunda parte y enancado en un realismo contundente, se conoce la muerte de otra forma.
En ambas Roberto Arlt deja sus señas, sus huellas y se gana la desaprobación bastarda de los círculos "cultos" de las letras porteñas. Ninguneado, ignorado y maldecido, Arlt no recibió ningún reconocimiento de ningún sector. Tres décadas después de su muerte, comenzaron a leerse nuevamente sus obras y ha ser reconocidas por aquellos sectores de la izquierda que encontraron en el la palabra justa.
Leer hoy a Arlt es casi una obligación moral. La palabra pobre que decía desde otro lugar lo que nadie decía. El rufián triste y la cieguita. Los planes para un gobierno mundial y la sensación rayana con el dolor de estar lejos del mundo, al borde del agua, en el sur de todo.
Explotados y explotadores, sometidos a las mismas variables de despojo. La palabra como un cuerpo que describe.
Ahora pués, que no hay que pagarle un peso a nadie. Las editoriales vuelven a él. Parece un cuento de este hijo de alemanes y suizos, que cursó apenas hasta quinto grado de la primaria, porque debía trabajar para acercar comida al puchero inmigrante.
Cuando murió, en 1942, lo hizo en una pensión de mala muerte, con pulgas y chinches. Era un tipo grande de físico. subieron el cajón hasta la pieza, lo cerraron y no lo pudieron sacar por la puerta.
Debieron venir los bomberos y con una grúa, lo sacaron por la ventana de su piecita.
La foto que hay, muestra un cajón suspendido en el aire, bajo un cielo gris de mortaja.
Esto también es Roberto Arlt y toda su literatura, que las pirañas volverán a reeditar este año bien lanzallamas.
Cambio.
Me sigo sorprendiendo a cada paso. La vida me encanta porque me da esas cuestiones de descubrir a cada paso, rostros o palabras cercanas.
Camino Madrid, algo menos. Pero me asoma y se asoma ella. Entonces busco músicas y encuentro el último disco de Thon Yorke.
Y ahí suena, esa mezcla de sonidos que irrumpe y que se llama "Amok ( Atoms for the Peace Album)", que se diferencia de esa otra máquina que es Radiohead y que por ahora descansa hasta nuevo aviso.
Vale la pena detenerse en este trabajo. Es un paso más hacia ningún lugar como toda la cultura occidental de los últimos siglos. Pero es un paso más que asombra y emociona. Cuesta acostumbrarse al sonido, pero una vez pasado por esto, Amok es una buena lección de vanguardia. Palabrita esta que molesta a propios y extraños, por esos complejos de culpa que suelen acompañarnos. Yo sigo creyendo en las vanguardias, de cualquier tipo y decisión. Las vanguardias son buenas porque refrescan el cadáver de la cultura anquilosado.
Porque nos hace preguntarnos e interrogar al otro. Ese que siempre debemos enfrentar para saber quiénes en definitiva somos o queremos ser.
Bueno me voy silbando bajito. Maduro va a arrasar en Venezuela, Bachelet, la chilena hará lo suyo contra la derecha en su país y Chipre decidió imitarnos.
Ah! Ahora que todos hablan del papa, el cielo a donde van todos los toruradores y dictadores protegidos por la iglesia, tiene un nuevo ministro de economía, el mismo que fuera de la dictadura argentina, de misa diaria y comunión.
El infierno, por lo visto sigue siendo la mejor opción...
Muchachos que no decaiga!!!
El movimineto constante que no es tanto. Las voces en las horas puntas. el cielo cruzado de nubes rabiosas en esta semana que de santa tiene más bien poco. Casi nada. Armar las maletas y salir disparados como gatos golpeados hacia esa nada, que año a año se repite como una misa laica.
Entonces una de esas noches en donde el frío se desmorona hasta el año que viene o hasta el próximo frío hambriento que habrá de llegar, como todo. Es asi, que me detengo en esta avenida y respiro el Callao y la Gran Vía de siempre. No me despido, no me gustan las despedidas de ninguna índole.
Ese dar explicaciones para esperar las del otro. No. Prefiero los perros, el coloquio de perros con la luna y a tomar vientos.
Madrid es, tiene que ser, la mejor de las amantes que uno pueda encontrar en su camino. Un cerveza compartida, un cigarrillo encendido por otros labios. El silencio que se mueve como siempre se mueve el amor en las penumbras de cuartos y algunas escaleras.
Digo.
Tenemos papa y no me importa. Nunca me importaron los dueños elegidos por otros dueños de la nada. ¿Es argentino? que lástima. Debiera como buen argentino renunciar y rechazar la alabanza.
¿La humanidad se ha salvado? Si que lo digan los millones de hambrientos, los millones de niños que no habrán de sobrepasar la altura de algunas mesas. Que lo confirmen los miles de mujeres que mueren a diario en abortos clandestinos. Que lo afirmen aquellos que no pueden usar, forros, condones o preservativos para sobrevivir al SIDA. Que lo expliquen aquellos que se ufanan de estar en contra del matrimonio igualitario, mientras los padrecitos abusan de sus jovenes ovejas como si nada.
El papa no es nada. Un accidente que hace que algunos fantoches argentinos sean hoy o crean que son más y mejores que los ángeles, que se sabe no tienen sexo.
Pienso.
Esperaron con paciencia, largos años de negarlo y olvidarlo. Cuando por ley, ya se pueden editar sus libros sin pagar derechos de autor sobreviene la feria de vanidades.
Se llamaba Roberto Emilio Godofredo Arlt. La literatura argentina tiuene una de esas deudas eternas para con él. Era inventor, casi un analfabeto para los cortesanos de la buena literatura. Periodista y un tipo de una visión profunda.
Escribió teatro, cuentos, aguafuertes en los periódicos y novelas.
Vivio solamente cuarenta y dos años y dejó varias certezas. O mejor dicho dejó dos grandes novelas que son, a juicio mío, las dos mejores novelas argentinas del siglo pasado. "Los siete locos" una de ellas o la primera parte si se quiere, formula desde un mundo ajeno a la cultura argentina, la novela política de excepción.
Si el siglo anterior, el XIX tuvo al "Facundo" de Sarmiento como ejemplo de esto, Con Arlt hijo de inmigrantes afincados en Buenos Aires, se completa el círculo. Con el libro de Sarmiento se diseccionaba esa civilización y esa barbarie que cruzaba el país.
Con Arlt en cambio, se le da la palabra a ese mundo que arrasado por las buenas y cauterizantes palabras de la civilización, había sido arrinconado.
Vuelven las putas a la literatura.
Ni prostitutas, ni rameras, ni furcias ni meretrices. Putas, escritas, con el cuerpo escrito que no leen ni son burguesas, sino mujeres de ese subsuelo a punto de sublevarse.
Vuelve el amor loco o se anuncia ese amor loco entre un hombre y una mujer. La mujer es esa parte de nosotros, los tipitos solos. Los que amamamos rabiosamente a una mujer sin saber si ella nos ama, el amor eterno e infernal, que nos marca. Aparecen las putas entre nosotros. Surge esa mujer perfecta en su supuesta imperfección y que la hace nuestra, única y total.
En la pluma incorrecta de este escritor, aparecen nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras primas, la vecina y la mujer del otro con derecho al deseo, al placer y a la inmortalidad magdalena que preanunciaban los textos supuestamente sagrados.
Tambien aquellos hombres solos, aquellos los mafiosos sentimentales y callados, hombres tristes de corazón lejano, hombres al fin derrotados por esa segunda ciudad subterránea que late y vibra sola en los confines de ninguna épica. Y ahí, están los científicos arrebatados y los astrólogos temerosos de ese todo que la gran ciudad guardaba entre sus pliegues y sus márgenes.
En la primera parte, bien se puede leer como una novela doble. La de endorsain y la del astrólogo. Se pueden leer como dos movimientos distintos de la literatura argentina.
En la segunda parte y enancado en un realismo contundente, se conoce la muerte de otra forma.
En ambas Roberto Arlt deja sus señas, sus huellas y se gana la desaprobación bastarda de los círculos "cultos" de las letras porteñas. Ninguneado, ignorado y maldecido, Arlt no recibió ningún reconocimiento de ningún sector. Tres décadas después de su muerte, comenzaron a leerse nuevamente sus obras y ha ser reconocidas por aquellos sectores de la izquierda que encontraron en el la palabra justa.
Leer hoy a Arlt es casi una obligación moral. La palabra pobre que decía desde otro lugar lo que nadie decía. El rufián triste y la cieguita. Los planes para un gobierno mundial y la sensación rayana con el dolor de estar lejos del mundo, al borde del agua, en el sur de todo.
Explotados y explotadores, sometidos a las mismas variables de despojo. La palabra como un cuerpo que describe.
Ahora pués, que no hay que pagarle un peso a nadie. Las editoriales vuelven a él. Parece un cuento de este hijo de alemanes y suizos, que cursó apenas hasta quinto grado de la primaria, porque debía trabajar para acercar comida al puchero inmigrante.
Cuando murió, en 1942, lo hizo en una pensión de mala muerte, con pulgas y chinches. Era un tipo grande de físico. subieron el cajón hasta la pieza, lo cerraron y no lo pudieron sacar por la puerta.
Debieron venir los bomberos y con una grúa, lo sacaron por la ventana de su piecita.
La foto que hay, muestra un cajón suspendido en el aire, bajo un cielo gris de mortaja.
Esto también es Roberto Arlt y toda su literatura, que las pirañas volverán a reeditar este año bien lanzallamas.
Cambio.
Me sigo sorprendiendo a cada paso. La vida me encanta porque me da esas cuestiones de descubrir a cada paso, rostros o palabras cercanas.
Camino Madrid, algo menos. Pero me asoma y se asoma ella. Entonces busco músicas y encuentro el último disco de Thon Yorke.
Y ahí suena, esa mezcla de sonidos que irrumpe y que se llama "Amok ( Atoms for the Peace Album)", que se diferencia de esa otra máquina que es Radiohead y que por ahora descansa hasta nuevo aviso.
Vale la pena detenerse en este trabajo. Es un paso más hacia ningún lugar como toda la cultura occidental de los últimos siglos. Pero es un paso más que asombra y emociona. Cuesta acostumbrarse al sonido, pero una vez pasado por esto, Amok es una buena lección de vanguardia. Palabrita esta que molesta a propios y extraños, por esos complejos de culpa que suelen acompañarnos. Yo sigo creyendo en las vanguardias, de cualquier tipo y decisión. Las vanguardias son buenas porque refrescan el cadáver de la cultura anquilosado.
Porque nos hace preguntarnos e interrogar al otro. Ese que siempre debemos enfrentar para saber quiénes en definitiva somos o queremos ser.
Bueno me voy silbando bajito. Maduro va a arrasar en Venezuela, Bachelet, la chilena hará lo suyo contra la derecha en su país y Chipre decidió imitarnos.
Ah! Ahora que todos hablan del papa, el cielo a donde van todos los toruradores y dictadores protegidos por la iglesia, tiene un nuevo ministro de economía, el mismo que fuera de la dictadura argentina, de misa diaria y comunión.
El infierno, por lo visto sigue siendo la mejor opción...
Muchachos que no decaiga!!!
viernes, 25 de enero de 2013
La filosofia de la sospecha
Es normal, hasta casi previsible que la destrucción acabe por tocarnos a todos. Están los que piden perdón y los que siguen mirando a otro lado. Estan los fantoches, que manoteando todo a su paso, se llevan consigo sobres con mucho dinero, no de ahora sino de siempre y ponencara de disimulo.
Sabido es que el derecho civil es para los ricos y el derecho penal es para los pobres.
Entonces aparecen los sufrientes, los deprimidos, los que solo queremos abrazarnos un ratito a algún cuerpo caliente que nos hagaolvidar una parte de la tristezas de este mundo para luego seguir por el camino.
Camino por Madrid, mas peronista que nunca, si es que esto existe. Me entretengo con mis apuntes, me enamoro de un perfil y me dejo llevar.
Me recuesto sobre un asiento en Atocha y dejo que mi tiempo fluya. Miro las tortugas del estanque y me quedo.
Mi amigo moscovita se fue a su Jaén a recomponer sus viejos amores. Aceituneros altivos. La pasion por una tierra que tiene dueño y que como siempre no es del que la trabaja.
Me quedo en Atocha, como los gatos ronroneo en medio de la tarde, me dibujan verdes y aguas la sensación de estar a miles de kilómetros de donde debería. Pero aqui también tengo amigos, amores, desengaños y fortalezas que hicieron de mí lo poco que soy hoy en día.
Me quedo en Atocha escribiendo en un cuaderno, tomando apuntes de derrotas y derrotados.
Siendo uno de ellos, como no ponerme sentimental y reconocerme en esta fraternidad de desposeídos que solemos ser.
Pienso.
Madrid está lindo, a pesar del frío y de muchas cosas.
Leo y busco atajos en medio del gris, a veces me descubro pensando en mis hijos y en mis nietos. En sus silencios y sus construcciones, armadas como han podido, sin método pero con una cierta pasión ya envidiable por mí.
Camino por calles angostas. Me detengo ante cualquier sorpresa y dejo que el placer se adueñe de mí, poquito a poco. Me emocionan aquellas simples cosas que destrababa la canción cuando tenía casi la misma edad que mis hijos.
Sospecho que toda estructura de poder tiene siempre una sola finalidad, dominar y nada más. A veces ese discurso atravesado por voluntades ajenas nos desvisten de toda certeza.
El País, adalid de la supuesta libertad de prensa en todo hispanoamérica, publica una foto falsa sobre sobre el "supuesto" dictador democrático Chávez y solo atinan a retirar la edición de las calles. Tarde, demasiado tarde.
Ser sudaca y feliz, por aquí es casi contraproducente. Ser miembro de "La Nación sudaca" es una de esas herejías que tanto suelen perseguir los europeos al borde del miedo.
Creo que entre las cuestionesque nos merecemos está la del rescate de dos tipos necesarios. Jean Paul Sartre y Michel Foucault.
Este último, desde su visión alertó sobre el poder siempre que pudo y lo hizo desde la herramienta que poseía. Discutir esos entramados y sobre todo esos resquicios que deja todo poder siempre. Desde ahí, algunos aprendimos mal, pero insistimos en ello. Ese orden de todo discurso proyectado desde los márgenes del poder, hizo, hace que este presente que vivimos comience a estallar, dejando pedazos o retazos de esa barbarie que sigue siendo el imperialismo.
Francia invadiendo una excolonia suya que produce al igual que otra, elementos necesarios para la supervivemcia de su poderío colonial, militar y saqueador. A Francia, imperial, se le suman por supuesto los gringos con el premio nobel de la paz como comandante en jefe imperial, los ingleses y todo aquel que quiera seguir asesinando a cuanto natural se le ponga a tiro.
Ya sabemos que el imperialismo es asesino, racista y depredador. Habría que volver a leer aquella vieja tésis que decía que el imperialismo era la fase superior del capitalismo. No por nada, este sigue existiendo.
Vuelvo.
Por tarde en esta vida, me reecuentro alegre con la poesía rotunda del chileno Nicanor Parra. Me baño en ese amor profundo que sus palabras han ido dibujando desde que tengo memoria.
Lo presentí cerca, cuando mi padre soltó en un bar de chicas amorosas, que era un loquito. Un insano y un mal poeta, como casi todos los poetas de ese país.
Llovía con la furia que suelen tener las lluvias en Buenos Aires. Lo dejé sentado frente a su bebida favorita y su corte de aduladores sedientos y proclives al festejo, mientras las copas estuvieran en un buen nível aceptable de líquida solidaridad.
Salí.
Como siempre, inefablemente fuí a la primera librería.
Y allí, en medio del año 1970, encontré este libro editado en 1954 en Santiago de Chile. "Poemas y Antipoemas", el lento funeral de Pablo Neruda, de Gabriela Mistral y de don Huidobro. Se acababa la `poesía de monasterios y de encíclicas y llegaba una nueva forma.
Mejor dicho,volvía la manera de contar y cantar de la edad media. Volvía y me llegaba justo este poeta a mí, que me colocaba, una vez más en la vereda de enfrente de todo, lo que aborrecía y detestaba por aquellos años de efervecencias hormonales desatadas.
Despues.
Después,como siempre suele ocurrir, uno va haciéndose viejo, que es la época más peligrosa, ya que los viejos solemos no tener futuro.
Y aprende a no ser tan salvaje, a acomodarse mejor paraque dejen de dolerle los huesos, a vivir día a día con todo su sabor, para tratar, sin molestar a nadie, de ser un poquito mejor de lo que realmente ha sido.
Digo.
La lectura de este primer libro de este chileno tremendo, me llenó de alegría. "Cartas a una desconocida", "Soliloquio del individuo" y por sobre todas "Advertencia al lector" me hicieron enmudecer. enmudezco hoy al releerlos.
En esos años era difícil leerlo, defenderlo y sentirlo cerca. Se hacía cuesta arriba tratar de argumentar entorno de este poeta que no trazaba ninguna línea hacia nosotros, los jóvenes airosos de aquellos años.
Pues bien.
Por aquellos años, no recuerdo la fecha Mercedes Sosa, decide grabar un disco con canciones de la chilena entrañable y amada,que sellamaba Violeta Parra para más datos.
Uno de aquellos trabajos integrales quesolían conmover a propios y extraños. Allí, comenzaba el disco con un poema de Nicanor Parra, "Defensa de Violeta", en donde solo la voz de la cantante iba recogiendo estos versos autónomos de alquien que la defendía en medio de la hipocresía reinante en un país,que había arribado al socialismo a través de la democracia y esas vejeces.
Ahí estaban Mercedes y su voz, enalteciendo como el vino bravo nuestras almas en busca de respuestas y por supuesto de nuevas preguntas. Ahí sigue este bello trabajo resplandeciendo con luz propia. Algunas de sus canciones, de Violeta por supuesto, cobraron vida propia y hoy las canta cualquiera sin saber que "Gracias a la Vida"es una de las canciones más conmovedoras que esta poeta, estudiosa, artista y cantante creó en un momento duro como tantos que tuvo en su vida.
Vuelvo.
Nicanor sigue siendo uno de esos poetas que alumbraron buena parte del siglo pasado. Un hombre difícil y lleno de talento. Un rebelde solitario, que pergeñó una delasmás grandes poéticas de ese continentesiempre lleno a rebosar de poetas rebeldes y de los otros.
Digo.
La confusión siempre ha sido el mecanismo de la derecha. Uno de sus más grandes hallazgos fue la de cuestionar a aquellos que tenían fortuna personal y que se declaraban comunistas. Decían que teniendo dinero no se podía serlo.
Un simpleza como siempre la de estos matarifes.
Habría que agregar que lo que realmente es incompatible es tener fortunas y seguir siendo cristianos. Digo.
Que no sea nada.
Sabido es que el derecho civil es para los ricos y el derecho penal es para los pobres.
Entonces aparecen los sufrientes, los deprimidos, los que solo queremos abrazarnos un ratito a algún cuerpo caliente que nos hagaolvidar una parte de la tristezas de este mundo para luego seguir por el camino.
Camino por Madrid, mas peronista que nunca, si es que esto existe. Me entretengo con mis apuntes, me enamoro de un perfil y me dejo llevar.
Me recuesto sobre un asiento en Atocha y dejo que mi tiempo fluya. Miro las tortugas del estanque y me quedo.
Mi amigo moscovita se fue a su Jaén a recomponer sus viejos amores. Aceituneros altivos. La pasion por una tierra que tiene dueño y que como siempre no es del que la trabaja.
Me quedo en Atocha, como los gatos ronroneo en medio de la tarde, me dibujan verdes y aguas la sensación de estar a miles de kilómetros de donde debería. Pero aqui también tengo amigos, amores, desengaños y fortalezas que hicieron de mí lo poco que soy hoy en día.
Me quedo en Atocha escribiendo en un cuaderno, tomando apuntes de derrotas y derrotados.
Siendo uno de ellos, como no ponerme sentimental y reconocerme en esta fraternidad de desposeídos que solemos ser.
Pienso.
Madrid está lindo, a pesar del frío y de muchas cosas.
Leo y busco atajos en medio del gris, a veces me descubro pensando en mis hijos y en mis nietos. En sus silencios y sus construcciones, armadas como han podido, sin método pero con una cierta pasión ya envidiable por mí.
Camino por calles angostas. Me detengo ante cualquier sorpresa y dejo que el placer se adueñe de mí, poquito a poco. Me emocionan aquellas simples cosas que destrababa la canción cuando tenía casi la misma edad que mis hijos.
Sospecho que toda estructura de poder tiene siempre una sola finalidad, dominar y nada más. A veces ese discurso atravesado por voluntades ajenas nos desvisten de toda certeza.
El País, adalid de la supuesta libertad de prensa en todo hispanoamérica, publica una foto falsa sobre sobre el "supuesto" dictador democrático Chávez y solo atinan a retirar la edición de las calles. Tarde, demasiado tarde.
Ser sudaca y feliz, por aquí es casi contraproducente. Ser miembro de "La Nación sudaca" es una de esas herejías que tanto suelen perseguir los europeos al borde del miedo.
Creo que entre las cuestionesque nos merecemos está la del rescate de dos tipos necesarios. Jean Paul Sartre y Michel Foucault.
Este último, desde su visión alertó sobre el poder siempre que pudo y lo hizo desde la herramienta que poseía. Discutir esos entramados y sobre todo esos resquicios que deja todo poder siempre. Desde ahí, algunos aprendimos mal, pero insistimos en ello. Ese orden de todo discurso proyectado desde los márgenes del poder, hizo, hace que este presente que vivimos comience a estallar, dejando pedazos o retazos de esa barbarie que sigue siendo el imperialismo.
Francia invadiendo una excolonia suya que produce al igual que otra, elementos necesarios para la supervivemcia de su poderío colonial, militar y saqueador. A Francia, imperial, se le suman por supuesto los gringos con el premio nobel de la paz como comandante en jefe imperial, los ingleses y todo aquel que quiera seguir asesinando a cuanto natural se le ponga a tiro.
Ya sabemos que el imperialismo es asesino, racista y depredador. Habría que volver a leer aquella vieja tésis que decía que el imperialismo era la fase superior del capitalismo. No por nada, este sigue existiendo.
Vuelvo.
Por tarde en esta vida, me reecuentro alegre con la poesía rotunda del chileno Nicanor Parra. Me baño en ese amor profundo que sus palabras han ido dibujando desde que tengo memoria.
Lo presentí cerca, cuando mi padre soltó en un bar de chicas amorosas, que era un loquito. Un insano y un mal poeta, como casi todos los poetas de ese país.
Llovía con la furia que suelen tener las lluvias en Buenos Aires. Lo dejé sentado frente a su bebida favorita y su corte de aduladores sedientos y proclives al festejo, mientras las copas estuvieran en un buen nível aceptable de líquida solidaridad.
Salí.
Como siempre, inefablemente fuí a la primera librería.
Y allí, en medio del año 1970, encontré este libro editado en 1954 en Santiago de Chile. "Poemas y Antipoemas", el lento funeral de Pablo Neruda, de Gabriela Mistral y de don Huidobro. Se acababa la `poesía de monasterios y de encíclicas y llegaba una nueva forma.
Mejor dicho,volvía la manera de contar y cantar de la edad media. Volvía y me llegaba justo este poeta a mí, que me colocaba, una vez más en la vereda de enfrente de todo, lo que aborrecía y detestaba por aquellos años de efervecencias hormonales desatadas.
Despues.
Después,como siempre suele ocurrir, uno va haciéndose viejo, que es la época más peligrosa, ya que los viejos solemos no tener futuro.
Y aprende a no ser tan salvaje, a acomodarse mejor paraque dejen de dolerle los huesos, a vivir día a día con todo su sabor, para tratar, sin molestar a nadie, de ser un poquito mejor de lo que realmente ha sido.
Digo.
La lectura de este primer libro de este chileno tremendo, me llenó de alegría. "Cartas a una desconocida", "Soliloquio del individuo" y por sobre todas "Advertencia al lector" me hicieron enmudecer. enmudezco hoy al releerlos.
En esos años era difícil leerlo, defenderlo y sentirlo cerca. Se hacía cuesta arriba tratar de argumentar entorno de este poeta que no trazaba ninguna línea hacia nosotros, los jóvenes airosos de aquellos años.
Pues bien.
Por aquellos años, no recuerdo la fecha Mercedes Sosa, decide grabar un disco con canciones de la chilena entrañable y amada,que sellamaba Violeta Parra para más datos.
Uno de aquellos trabajos integrales quesolían conmover a propios y extraños. Allí, comenzaba el disco con un poema de Nicanor Parra, "Defensa de Violeta", en donde solo la voz de la cantante iba recogiendo estos versos autónomos de alquien que la defendía en medio de la hipocresía reinante en un país,que había arribado al socialismo a través de la democracia y esas vejeces.
Ahí estaban Mercedes y su voz, enalteciendo como el vino bravo nuestras almas en busca de respuestas y por supuesto de nuevas preguntas. Ahí sigue este bello trabajo resplandeciendo con luz propia. Algunas de sus canciones, de Violeta por supuesto, cobraron vida propia y hoy las canta cualquiera sin saber que "Gracias a la Vida"es una de las canciones más conmovedoras que esta poeta, estudiosa, artista y cantante creó en un momento duro como tantos que tuvo en su vida.
Vuelvo.
Nicanor sigue siendo uno de esos poetas que alumbraron buena parte del siglo pasado. Un hombre difícil y lleno de talento. Un rebelde solitario, que pergeñó una delasmás grandes poéticas de ese continentesiempre lleno a rebosar de poetas rebeldes y de los otros.
Digo.
La confusión siempre ha sido el mecanismo de la derecha. Uno de sus más grandes hallazgos fue la de cuestionar a aquellos que tenían fortuna personal y que se declaraban comunistas. Decían que teniendo dinero no se podía serlo.
Un simpleza como siempre la de estos matarifes.
Habría que agregar que lo que realmente es incompatible es tener fortunas y seguir siendo cristianos. Digo.
Que no sea nada.
domingo, 6 de enero de 2013
Un domingo de enero.
El calor, agobia y rodea todo en esta ciudad, cuasi tropical. Millones de personas abandonaron la ciudad para ir a secarse al sol en las playas, entre arenas e histerias. Uno mientras tanto, con ese humor que carateriza a los sentimentales, padece la anemia de una televisión mala, de programas decadentes, gritos y chismes que se dicen como si fuesen verdades reveladas.
Sin embargo, cuando salgo a las calles, me siguen guiando las paredes embellecidas por ese arte popular que me emocionan a cada paso. Brilla Crespo y su vecino Chacarita con estas demostraciones de amor, de color y de gracia. Por lo menos esta parte de la ciudad de manera secreta, va cobijando pequeñas muestras de talento ciudadano y rebelde. A pesar del aumento de los impuestos que la derecha siempre regala, estén bien o mal las cosas, la derecha lo hace por reflejo. Entonces aquellos que defienden el libre mercado, por unas semanas, se llamarán a silencio, mientras miran culitos y tetitas de las vecinas de las sombrillas vecinas en los mejores y exclusivos balnearios de este país irredento. Cuando vuelvan con sus tostados sonrientes a la ciudad, buscarán temas para fustigar al personal, mientras tratan de olvidar el robo perpretado desde la alcaldía de esta ciudad.
Por ahora, nada, el calor, el sol y los mosquitos trabajan a destajo.
Digo.
Sigo mi rengueante transcurrir. Sigo buscando motivos que me alegren la vista, que me alegren en esta ciudad inconclusa, en este paisaje alejado. Camino o hago como qué. Voy, reptando por la sombra de árboles memoriosos y sigo descubriendo rastros. Huellas que hablan de una forma de ser que de forma, de manera arisca sigue cruzando los límites, sin respetar siquiera decisiones que toman los de siempre para impedir que, ese amor se manifieste.
Cambian. Habrán de cambiar los paradigmas, pero para algunos, atemorizados y tontos, las cosas no podrán, no pueden cambiar. Mejor dicho no deben cambiar.
En nombre de esta supuesta tolerancia, por el momento no se animan a pintar las paredes de esta ciudad de blanco. A perseguir a los que pintan en las paredes mudas de esta ciudad, a veces demasiado callada.
Asi, mientras todos nos acostumbramos, mientras estos trazos forman parte de nuestra vida, un buen día, y sin darnos cuenta como con la muerte, alguien vendrá y pintará las paredes y nosotros, aceptaremos como, aceptamos todo en esta vida, suspiraremos y seguiremos adelante, callados y cabizbajos. Total. Total la vida sigue y estas cosas siempre ocurren a nuestro alrededor.
O no es cierto que aceptamos todo, con esa delicadeza que el miedo y el aburrimiento nos suele otorgar con las cuestiones centrales de nuestra vida.
Aceptamos compartir un sitio con un torturador, durante muchos años. Lo aceptamos. Aceptamos estar en el mismo espacio con traidores, durante muchos, demasiados años. Aceptamos que no haya justicia, durante muchos años. Aceptamos surcar el mismo espacio, con aquellos que decidieron sumergirnos en el infierno durante muchso, tal vez demasiados años.
Pienso.
Ahora que se están llevando a cabo los "megajuicios" contra los asesinos y los primeros civiles que se prestaron alegremente al fuego y las hogueras. La justicia, a veces, suele llegar.
Pero, no siempre todo es tan fácil como el deseo. A veces, los que apoyaron a esos asesinos, los que nunca apoyaron a esos asesinos, pero que hoy quieren echar un gobierno democrático a toda costa porque no les permite la posibilidad de la impunidad. Estos que piden mano dura contra una delincuencia que les produce miedo y un cierto espasmo de placer culposo, no piden otra cosa, que protección, ni justicia ni leyes que modifiquen este tipo de cositas.
En fin, que sueñan con derrocar, con sepultar al gobierno.
Mientras tanto, los jucios sigue su marcha. El ñato de la foto, fue el ministro de economía de la dictadura militar. Este también va a pagar sus culpas. Entonces, cuando todo parecía sensato, la derecha, esos abogados, contadores, asesores de la lumpenburguesía argentina, comienzan a hacer campañas en contra de los derechos humanos, que muchos dicen defender. Entonces inician sus campañas. Sumado a la inseguridad, ahora se suman
los derechos humanos y a estos, habrá de sumarse la supuesta independencia del poder judicial.
Poder judicial que siempre protegió a los poderosos, a los monopolios y a los dueños de la tierra de este país.
Entonces la irritación de la derecha, de los rurales que viven como zánganos lo que produce la naturaleza, sus empleados, políticos, militares, torturadores, empresarios que "quieren" a su país. Señoras copetudas que quieren veranear en punta del este, en mar del plata o en miami. Cornudos concuspicentes de sotanas y crucifijos.
Estos, junto con jueces que trabajan poco y cobran muy bien, junto con desarrapados de la política apocalíptica, con civiles que guardan dólares, muchos dólares en los colchones, junto con los monopolios que quieren estar por sobre la ley, habrán de iniciar en breve la guerrita en contra del gobierno, para que antes de las próximas elecciones parlamentarias, estos, el gobierno se vaya del poder.
Entonces.
Lo dicho, si quieren el poder tendrán que tomarlo y si no pueden tomarlo que formen una ONG y se dediquen a enseñar educación democrática en los barrios más pijos de Buenos Aires.
Porque y a pesar de estos que siguen creyendo que la ESMA, "el campo de concentración más grande del país" sigue funcionando como siempre, habría que advertirles, que el peronismo sigue siendo la única forma de gobierno que conoce este país desde 1946.
Esto quiere decir o bien se hacen todos peronistas y esperan su turno para el gobierno o bien, se dedican a otras cosas y se olvidan del gobierno.
Digo.
Vuelvo a escuchar un disco emblemático. Dos señores. Uno, Bill Evans al piano y otro, Tony Bennett con su voz. Entre ambos, crearon un disco excepcional en los años '70. Un disco que es preciso escuchar cada tanto y disfrutar, mientras la música une todo a su paso. Un trabajo que parece música de cámara, pergeñada por dos talentos del jazz. Uno, Evans inventó el jazz, el trío, a comienzos de los años sesenta. Piano, contrabajo y batería en una nueva dimensión gracias a él. El otro, Bennett, elogiado por Frank Sinatra como el mejor cantante de jazz de la historia, tiene sobre sus espaldas lo mejor de esta música desde los años sesenta hasta nuestros días. Con "The Tony Bennett, Bill Evans Album", ambos construyeron un disco perfecto. Un momento mágico asentando sobre la sobriedad de un piano y una voz, memorables.
A veces escuchar la respiración de esta música, nos permite abordar el talento de algunos talentos que hicieron de la música popular del siglo pasado, uno de los mejores argumentos creativos que haya tenido desde ese campo la música. El concepto entonces es el de tratar de entender esa búsqueda incesante emprendida por músicos de todos los orígenes para arribar a la excelencia de la creatividad plena y radical.
De eso se trata a veces todo este misterio de la música. Nada más ni nada menos.
Sigo.
La contradicción principal hoy, en la modernidad no es otra que la de: oligarquías y pueblos.
Dicho así, demuestra que nosotros, los seres humanos para pensar la realidad, debemos simplificar. Simplificarla para poder entenderla, para poder decirla. La realidad se simplifica para poder dar rienda suelta a nuestros disparates, acomodar nuestras intenciones a la historia y tonterías por el estilo.
Entonces mientras este domingo transcurre, me dejo llevar.
Recorro las siluetas de esta ciudad de perfil. Me asombro con tonterías que ni siquiera sorprenden a mis nietos. Pero soy feliz ¿soy feliz? No importa. La suma siempre sigue aunque se acabe el papel en donde anotar los debe y los haber. Se buscan llaves y todo indica, que cuando se encuentran las mismas, ya no tienen importancia. Se pierden cosas por el camino. Se abandonan amores y se encuentran otros, casi iguales aunque diferentes a los anteriores. Se sigue, entonces en este brillar en medio del fuego. Se traiciona siempre a uno mismo, no al resto. El resto es un paisaje y nada más. Nos morimos cada vez que nos largamos de este sitio, en medio del desasosiego que siempre producen los bares vacíos y los mozos aburridos.
Ya no fumamos y nos morimos por un cigarrillo, por un abrazo y una buena frase que acompañe el resto del camino.
Brilla Crespo, la Villa tiene sus paredes pintadas y me emociona. Camino lento, las toco y me sonríen las vecinas que antes, no me sonreían. Cosas del verano me digo, mientras preparo las valijas, las maletas de nuevo.
Porque me voy de nuevo y eso, a veces me hace vislumbrar otras formas de entender.
¿Simplifico? Siempre.
Me aburre el exceso de palabras. Me sofoca el hechizo de ese bucle declamatorio tan porteño que tenemos. Que tengo. Ese decir para no decir nada. Ese engaño a reglamento, que llevamos, nosotros los habitantes de este puerto colorido que queda en el fin del mundo, a no ser que el planisferio esté al revés. Ahí la cuestión debería cambiar. Creo.
Digo.
Hasta marzo no pasará nada. A pesar de ser febrero el mes de vacaciones de los psicoanalistas, psicólogos y terapeutas varios. Un mes típicamente porteño de descontrol, angustias varias y desenfrenos programados. Cuando esto pase, volverá la derecha de sus merecidas vacaciones a reclamar por más trabajao, mayor seguridad, dólares baratos y libertdad.
Eso si, lo harán sonrientes y bien tostaditos como es regla.
El resto. Nosotros, cabezas y renegados, seguiremos milagreando como podamos, hasta el final. Como debe ser.
Un saludo a tutti...
Sin embargo, cuando salgo a las calles, me siguen guiando las paredes embellecidas por ese arte popular que me emocionan a cada paso. Brilla Crespo y su vecino Chacarita con estas demostraciones de amor, de color y de gracia. Por lo menos esta parte de la ciudad de manera secreta, va cobijando pequeñas muestras de talento ciudadano y rebelde. A pesar del aumento de los impuestos que la derecha siempre regala, estén bien o mal las cosas, la derecha lo hace por reflejo. Entonces aquellos que defienden el libre mercado, por unas semanas, se llamarán a silencio, mientras miran culitos y tetitas de las vecinas de las sombrillas vecinas en los mejores y exclusivos balnearios de este país irredento. Cuando vuelvan con sus tostados sonrientes a la ciudad, buscarán temas para fustigar al personal, mientras tratan de olvidar el robo perpretado desde la alcaldía de esta ciudad.
Por ahora, nada, el calor, el sol y los mosquitos trabajan a destajo.
Digo.
Sigo mi rengueante transcurrir. Sigo buscando motivos que me alegren la vista, que me alegren en esta ciudad inconclusa, en este paisaje alejado. Camino o hago como qué. Voy, reptando por la sombra de árboles memoriosos y sigo descubriendo rastros. Huellas que hablan de una forma de ser que de forma, de manera arisca sigue cruzando los límites, sin respetar siquiera decisiones que toman los de siempre para impedir que, ese amor se manifieste.
Cambian. Habrán de cambiar los paradigmas, pero para algunos, atemorizados y tontos, las cosas no podrán, no pueden cambiar. Mejor dicho no deben cambiar.
En nombre de esta supuesta tolerancia, por el momento no se animan a pintar las paredes de esta ciudad de blanco. A perseguir a los que pintan en las paredes mudas de esta ciudad, a veces demasiado callada.
Asi, mientras todos nos acostumbramos, mientras estos trazos forman parte de nuestra vida, un buen día, y sin darnos cuenta como con la muerte, alguien vendrá y pintará las paredes y nosotros, aceptaremos como, aceptamos todo en esta vida, suspiraremos y seguiremos adelante, callados y cabizbajos. Total. Total la vida sigue y estas cosas siempre ocurren a nuestro alrededor.
O no es cierto que aceptamos todo, con esa delicadeza que el miedo y el aburrimiento nos suele otorgar con las cuestiones centrales de nuestra vida.
Aceptamos compartir un sitio con un torturador, durante muchos años. Lo aceptamos. Aceptamos estar en el mismo espacio con traidores, durante muchos, demasiados años. Aceptamos que no haya justicia, durante muchos años. Aceptamos surcar el mismo espacio, con aquellos que decidieron sumergirnos en el infierno durante muchso, tal vez demasiados años.
Pienso.
Ahora que se están llevando a cabo los "megajuicios" contra los asesinos y los primeros civiles que se prestaron alegremente al fuego y las hogueras. La justicia, a veces, suele llegar.
Pero, no siempre todo es tan fácil como el deseo. A veces, los que apoyaron a esos asesinos, los que nunca apoyaron a esos asesinos, pero que hoy quieren echar un gobierno democrático a toda costa porque no les permite la posibilidad de la impunidad. Estos que piden mano dura contra una delincuencia que les produce miedo y un cierto espasmo de placer culposo, no piden otra cosa, que protección, ni justicia ni leyes que modifiquen este tipo de cositas.
En fin, que sueñan con derrocar, con sepultar al gobierno.
Mientras tanto, los jucios sigue su marcha. El ñato de la foto, fue el ministro de economía de la dictadura militar. Este también va a pagar sus culpas. Entonces, cuando todo parecía sensato, la derecha, esos abogados, contadores, asesores de la lumpenburguesía argentina, comienzan a hacer campañas en contra de los derechos humanos, que muchos dicen defender. Entonces inician sus campañas. Sumado a la inseguridad, ahora se suman
los derechos humanos y a estos, habrá de sumarse la supuesta independencia del poder judicial.
Poder judicial que siempre protegió a los poderosos, a los monopolios y a los dueños de la tierra de este país.
Entonces la irritación de la derecha, de los rurales que viven como zánganos lo que produce la naturaleza, sus empleados, políticos, militares, torturadores, empresarios que "quieren" a su país. Señoras copetudas que quieren veranear en punta del este, en mar del plata o en miami. Cornudos concuspicentes de sotanas y crucifijos.
Estos, junto con jueces que trabajan poco y cobran muy bien, junto con desarrapados de la política apocalíptica, con civiles que guardan dólares, muchos dólares en los colchones, junto con los monopolios que quieren estar por sobre la ley, habrán de iniciar en breve la guerrita en contra del gobierno, para que antes de las próximas elecciones parlamentarias, estos, el gobierno se vaya del poder.
Entonces.
Lo dicho, si quieren el poder tendrán que tomarlo y si no pueden tomarlo que formen una ONG y se dediquen a enseñar educación democrática en los barrios más pijos de Buenos Aires.
Porque y a pesar de estos que siguen creyendo que la ESMA, "el campo de concentración más grande del país" sigue funcionando como siempre, habría que advertirles, que el peronismo sigue siendo la única forma de gobierno que conoce este país desde 1946.
Esto quiere decir o bien se hacen todos peronistas y esperan su turno para el gobierno o bien, se dedican a otras cosas y se olvidan del gobierno.
Digo.
Vuelvo a escuchar un disco emblemático. Dos señores. Uno, Bill Evans al piano y otro, Tony Bennett con su voz. Entre ambos, crearon un disco excepcional en los años '70. Un disco que es preciso escuchar cada tanto y disfrutar, mientras la música une todo a su paso. Un trabajo que parece música de cámara, pergeñada por dos talentos del jazz. Uno, Evans inventó el jazz, el trío, a comienzos de los años sesenta. Piano, contrabajo y batería en una nueva dimensión gracias a él. El otro, Bennett, elogiado por Frank Sinatra como el mejor cantante de jazz de la historia, tiene sobre sus espaldas lo mejor de esta música desde los años sesenta hasta nuestros días. Con "The Tony Bennett, Bill Evans Album", ambos construyeron un disco perfecto. Un momento mágico asentando sobre la sobriedad de un piano y una voz, memorables.
A veces escuchar la respiración de esta música, nos permite abordar el talento de algunos talentos que hicieron de la música popular del siglo pasado, uno de los mejores argumentos creativos que haya tenido desde ese campo la música. El concepto entonces es el de tratar de entender esa búsqueda incesante emprendida por músicos de todos los orígenes para arribar a la excelencia de la creatividad plena y radical.
De eso se trata a veces todo este misterio de la música. Nada más ni nada menos.
Sigo.
La contradicción principal hoy, en la modernidad no es otra que la de: oligarquías y pueblos.
Dicho así, demuestra que nosotros, los seres humanos para pensar la realidad, debemos simplificar. Simplificarla para poder entenderla, para poder decirla. La realidad se simplifica para poder dar rienda suelta a nuestros disparates, acomodar nuestras intenciones a la historia y tonterías por el estilo.
Entonces mientras este domingo transcurre, me dejo llevar.
Recorro las siluetas de esta ciudad de perfil. Me asombro con tonterías que ni siquiera sorprenden a mis nietos. Pero soy feliz ¿soy feliz? No importa. La suma siempre sigue aunque se acabe el papel en donde anotar los debe y los haber. Se buscan llaves y todo indica, que cuando se encuentran las mismas, ya no tienen importancia. Se pierden cosas por el camino. Se abandonan amores y se encuentran otros, casi iguales aunque diferentes a los anteriores. Se sigue, entonces en este brillar en medio del fuego. Se traiciona siempre a uno mismo, no al resto. El resto es un paisaje y nada más. Nos morimos cada vez que nos largamos de este sitio, en medio del desasosiego que siempre producen los bares vacíos y los mozos aburridos.
Ya no fumamos y nos morimos por un cigarrillo, por un abrazo y una buena frase que acompañe el resto del camino.
Brilla Crespo, la Villa tiene sus paredes pintadas y me emociona. Camino lento, las toco y me sonríen las vecinas que antes, no me sonreían. Cosas del verano me digo, mientras preparo las valijas, las maletas de nuevo.
Porque me voy de nuevo y eso, a veces me hace vislumbrar otras formas de entender.
¿Simplifico? Siempre.
Me aburre el exceso de palabras. Me sofoca el hechizo de ese bucle declamatorio tan porteño que tenemos. Que tengo. Ese decir para no decir nada. Ese engaño a reglamento, que llevamos, nosotros los habitantes de este puerto colorido que queda en el fin del mundo, a no ser que el planisferio esté al revés. Ahí la cuestión debería cambiar. Creo.
Digo.
Hasta marzo no pasará nada. A pesar de ser febrero el mes de vacaciones de los psicoanalistas, psicólogos y terapeutas varios. Un mes típicamente porteño de descontrol, angustias varias y desenfrenos programados. Cuando esto pase, volverá la derecha de sus merecidas vacaciones a reclamar por más trabajao, mayor seguridad, dólares baratos y libertdad.
Eso si, lo harán sonrientes y bien tostaditos como es regla.
El resto. Nosotros, cabezas y renegados, seguiremos milagreando como podamos, hasta el final. Como debe ser.
Un saludo a tutti...
viernes, 4 de enero de 2013
Lo mejor siempre está por llegar
Vuelvo a caminar por este barrio, camino por el calor. Mosquitos, moscas, perros ladrando. Mercados callejeros de Villa Crespo vendiendo al sol. Pero la ciudad está fantástica. Desierta, sin gente, sin quejas y con tiempo. Se puede tomar una cerveza en calma, leyendo y esperando que llegue la fresca.
Los turistas está en pleno turisteo furioso. Compitiendo por un milímitro de arenas y esas cosas, que siempre disputan furiosamente los otros. Enero se sabe, no es mes para grandes furores ni apasionados besos. En vacaciones también se sabe, se posterga todo hasta marzo.
Camino entonces por estas callecitas, me rumoreo por dentro, que en unos días volveré a viajar. A alejarme de mis afectos. Cosas que tiene la vida, me digo mientras el aire aondicionado hace que me recomponga como es debido.
Espero en esta espera, que la suerte me sonría en estos cambios que se producen en torno a uno, que produce uno en torno de uno a mansalva.
Digo.
Europa sigue en su crisis. Los políticos, socios crueles de los ladrones, siguen vendiendo la misma mentira. Sin embargo, todavía no vino lo peor.
Irlanda hace seis años que está en crisis, la niña mimada por los liberales, sigue estrangulada. Portugal se encamina a una contracción económica considerable. España se derrumba. Italia y Francia acaban de reconocer que necesitan presupuestos equilibrados.
No por la distancia y cierto regodeo anticapitalista, debemos dejar de tener en cuenta algunas cosas.
De alguna manera no debemos dejar que una muy tonta autosatisfacción nos impida darnos cuenta del hecho obvio que allí algo está sucediendo, que todo proceso histórico, dirigido o no, produce cambios, y que conviene preverlos. Saber de antemano, que la crisis lejos de extinguirse, todavía no ha llegado a su punto más alto y que más temprano que tarde, llegará a estas orillas con toda su violencia a cuestas. De ahí que tengamos una nueva legislación antiterrorista que haría de las delicias de los amigos tiranos de Depardieu en Chechenia por ejemplo.
Pero vuelvo. Ya hablan de la eurozona alemana, que mediante sus políticas está convirtiendo al resto de europa en una especie de gran Alemania del Este. Un zona de crecimiento débil, salarios bajos, pobreza y sin ningún dinamismo económico. Así las cosas. Alemania de nuevo, cortando un pastel de profundas raíces nacionales. Alemania que no quiere mantener a nadie más, que quiere vigilar los bancos de otros países y no los suyos. Voy a mi pequeña biblioteca ambulante y encuentro esto a raíz de lo que escribo: " Nosotros (los alemanes) somos- y esta debe ser nuestra divisa- buenos europeos, los herederos de Europa, herederos ricos y satisfechos, pero también llenos de obligaciones, herederos de muchos miles de años de espíritu europeo. Hay que tener cuidado con una política que vuelve estéril al espíritu alemán al hacerse vanidoso", firmado por un tal Federico Nietszche.
Digo.
A pesar de todas las opciones democráticas que imperan en este bazar de vanidades que llaman democracia, hay algunas cuestiones por lo menos, accesible a ser debatidas. Una vieja corriente política de este país, siempre intentó ver a las fuerzas armadas como el brazo armado del pueblo. Viejos chochos y rancios, respetan ese espíritu de cuerpo de las fuerzas armadas.
Intentan restituirle a esos guerreros preclaros ese sonsonete de la argentinidad. Viendo en ellos, ese alma guerrera y nacional y popular, que según ellos vive en el corazón del pueblo.
¿Se puede ser tan imbécil? Claro, porque el patriotismo siempre fue el refugio de los mediocres. Entonces hilvanan discursos de patria, ejército, nación.
Se emocionan con la bandera. Con el fervor inusitado del himno y esas ganas locas de ser bronce que tienen los de siempre.
El nueve de enero no voy a ir a recibir a la fragata Libertad, porque no tengo, como peronista, nada que festejar con los enemigos de los míos. No tengo ningún motivo para el orgullo de marketing, que nos quieren vender. Con los asesinos en potencia del nosotros, no quiero saber nada. Con los cobardes de Malvinas, los que huyeron si pelear, no tengo ninguna razón para festejar nada. Es más, destrabando el discurso imperante, estos fulanos, marineros de guerritas de entrecasa, no me une nada.
Por eso, no voy a ir a Mar del Plata a festejar nada, porque en definitiva si se trata de festejar habría que pensar en festejar con el pueblo y no con aquellos que en el pasado trataron de extrerminarlo.
Pero es propaganda. Este gobierno en año electoral necesita seguir con este disparate. Trata de hacernos creer que la política es el arte de siempre y se trata de entender las diferencias entre este modelo y los otros modelos que representan los que están más a la derecha de este gobierno.
Después de todo, esto, aunque no parezca también es peronismo y la derecha de este país, acaba de descubrir que cualquier cambio simbólico o de facto deberá hacerse con el peronismo. De ahí que la derecha, esos viejos gendarmes del pensamiento y los himen de este país, busquen en el peronismo quién será el oponente a este modelo.
Ninguno del resto de los partidos políticos tiene la más mínima chance. Entonces, se meten con el peronismo residual, burócrata, fascista y reaccionario. Ese peronismo de paladares negros, herederos de sindicalistas tramposos y políticos traidores.
En fin, que festejen los que no son peronistas este 9 de enero.
Pienso.
La política se habla a cada paso. Se construye y se resuelve en las calientes discusiones sobre la finalidad de la misma. Como estamos de vacaciones, descansa el músculo hasta el reinicio de las hostilidades partidarias. Nada.
Es un país raro. Somos un país extraño.
Miran con ojitos acuosos aquellos que sueñan con desalojar del poder a como de lugar a la ocupante. Mujer, para más datos. Resuelven forjar una oposición sin oposición o por lo menos, sin votos ni representación.
Entonces se disuelven en la espera. Fascistas e izquierdistas ronronean con la toma del palacio de invierno. Eso si, sin pasar por las urnas, ya que no los vota nadie. En algún momento, dije, me repito, estos habitantes de la nada son lúmpenes de derecha. Y ellos saben que es así. Ahí bailan enamorados troscos y fachos, con la bendición de la iglesia.
Quieren un frente. Pero para ello, deberán arremangarse y acercarse a lo peor de la sociedad de este país. Los peronchos de derecha. Los mismo de la triple A, del palco de Ezeiza. Los mismos que miraban al brujo y a la Chavela con las boquitas llenas de saliva.
Me calmo.
Desde hace unos días leo con infinito placer este libro que acaba de ser reeditado al tenor de la crisis europea. ¿Gran novela? O apenas un diario que narra el horror de la segunda guerra mundial en esa Europa justamente.
Curzio Malaparte, fascista primero y después enemigo acérrimo, cubrió para diferentes periódicos las historias del este. Allí, como aliado de los nazis, recorrió el dolor y el espanto.
Malaparte, un autor casi caído en el olvido es rescatado por Galaxia Gutemberg y esa posibilidad nos permite recorrer "Kaputt" con el gesto inquieto y la respiración casi entrecortada. Además Malaparte, que asi se llamaba para diferenciarse de Bonaparte, es el autor de una de las novelas más rotundas de la Italia vencida, de lectura obligada en sacristías, aulas y demás cuevas de la reacción. "La Piel" se llamó esa novela y todavía sigue encendiendo con su prosa la descripción del final.
"Kaputt", vendría a ser el comienzo de todo esta locura. Malaparte creía solamente en él, el resto siempre se le ocurrió menor y ajeno a su vida. Pero en este libro, más que una descripción de horrores, es un lento paseo por el sabor de muerte y miedo, que los jerarcas y sus señoras derramaban sobre los pueblos sometidos. Cenas en donde se habla del otro, como si el otro no existiera, como si fuese una molestia. Allí en esas veladas Malaparte retrata a los asesinos, como lo que siempre fueron, asesinos y carniceros seducidos por el olor y la sangre de los vencidos.
Libro impresionante, que golpea, justamente por esas cuestiones que siempre tienen los que escriben con talento.
Y como todo siempre tiene que ver con todo...
Mejor me preparo un café y espero que la lluvia venga de una buena vez en este infierno que nosotros llamamos alegremente verano.
Digo.
Pocas películas y pocas bandas de sonido me gustaron tanto en mi vida como esta. "Alfie" con Michael Caine, la de 1966 y no la patética de 2004 con el tonto de Jude Law.Vista y revista infinidad de veces. El cazador perpetuo, el depredador y seductor solitario, buscando el amor perfecto, perpetuo y definitivo en una mujer que no existe para nadiey que nunca existirá del todo, solo en partes, como siempre.
Filmada antes de lo correcto, cuando todo era una especie de disparate y la vida una danza alocada contaba además con una de las mejores y más contundentes bandas de sonido de casi toda la historia del cine. Para ello Lewis Gilbert, su director convocó a un talento desatado y llamado nada más ni nada menos que Sonny Rollins y al también legendario Oliver Nelson. Y ahí, además de la historia, está el secreto de todo esto.
Un tema y sus variaciones, dos genios de la música conformando en medio del estallido pop que aquejó a Gran Bretaña a mediados de los sesenta, un música que no deja indiferente a nadie. Un disco que vale la pena tener para comprender los senderos por donde pasa o suele pasar la creatividad sin luces ni titulares grandiosos. Dos tipos haciendo música para otro tipo que cuenta una historia en donde hay un tipo que actúa y uno se felicita de ver que tantos tipos, hagan algunas cosas bien.
Porque como siempre decimos en la esquina de casa, lo mejor, lo mejor siempre está por llegar.
En fin, que no sea nada...
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